Un megatsunami generado por un deslizamiento masivo de roca en un fiordo remoto del sureste de Alaska el verano pasado alcanzó casi 500 metros de altura, convirtiéndose en el segundo más alto jamás registrado, según un nuevo análisis científico publicado en la revista Science. El colapso de 64 millones de metros cúbicos de roca —equivalente a 24 Grandes Pirámides— en el fiordo Tracy Arm ocurrió en la madrugada, evitando por poco que cruceros turísticos quedaran atrapados en la devastación.
Un análisis científico reveló que un megatsunami ocurrido el verano pasado en el sureste de Alaska fue el segundo más alto jamás registrado, con una ola de casi 500 metros de altura, según investigación publicada en la revista Science. El evento pasó mayormente desapercibido en su momento, pero los científicos ahora advierten que representa una señal de alarma sobre los riesgos crecientes que plantea el derretimiento de glaciares.
El megatsunami se produjo cuando una porción masiva de una montaña se desplomó en el fiordo Tracy Arm, un destino popular para cruceros turísticos que exploran las maravillas naturales de Alaska. El deslizamiento involucró 64 millones de metros cúbicos de roca —el equivalente a 24 Grandes Pirámides— que se precipitó al agua en menos de un minuto, según los investigadores.
El doctor Bretwood Higman, geólogo de Alaska que visitó el lugar semanas después del evento, describió la situación como "una llamada cercana". "Sabemos que hubo personas que estuvieron muy cerca de estar en el lugar equivocado", dijo Higman. "Estoy bastante aterrorizado de que no vayamos a tener tanta suerte en el futuro", añadió.
El evento ocurrió en las primeras horas de la mañana, lo que según los investigadores evitó que barcos de crucero turístico quedaran atrapados en la devastación. Al llegar al lugar, Higman encontró árboles rotos esparcidos por la ladera de la montaña y arrojados al agua, además de vastas extensiones de roca marcada despojada de suelo y vegetación.
Los megatsunamis ocurren cuando un deslizamiento de tierra causado por un terremoto o roca suelta golpea el agua. Generalmente son localizados y se disipan rápidamente, a diferencia de los tsunamis que ocurren en mar abierto, que son desencadenados directamente por terremotos o eventos poderosos como volcanes submarinos y pueden viajar miles de kilómetros causando devastación generalizada, como el tsunami de Japón en 2011.
El megatsunami más grande registrado ocurrió en la década de 1950 y superó los 500 metros de altura, según la investigación. El evento de Tracy Arm, con sus casi 500 metros, se ubica como el segundo más alto.
El equipo de investigación combinó trabajo de campo, datos sísmicos y satelitales para reconstruir la cadena de eventos y rastrear la altura de la ola. El doctor Stephen Hicks de University College London explicó que el glaciar previamente "ayudaba a sostener esta pieza de roca", y cuando el hielo retrocedió, expuso la base del acantilado, "permitiendo que ese material rocoso colapsara repentinamente en el fiordo".
La nueva investigación publicada en Science sugiere que el derretimiento de glaciares impulsado por el cambio climático está empeorando significativamente estos colapsos. Alaska es especialmente vulnerable a los megatsunamis debido a sus montañas empinadas, fiordos estrechos y terremotos frecuentes, según los científicos.
Hicks y sus colegas, que han estudiado tsunamis durante décadas, expresaron preocupación por el aumento de turismo en áreas remotas. "Más personas ahora van a áreas remotas —a menudo estos cruceros turísticos van a ver la belleza natural del área para aprender más sobre el cambio climático— pero también son lugares peligrosos para estar", dijo.
Higman afirmó que hay pocas dudas de que los riesgos de megatsunamis están aumentando. "En este punto, estoy bastante seguro de que estos están aumentando no solo un poco, sino aumentando mucho", dijo. "Tal vez en el orden de 10 veces más frecuentes de lo que eran hace apenas unas décadas".
Los científicos están pidiendo un monitoreo más amplio de peligros en partes de Alaska que podrían ser vulnerables a megatsunamis. Como respuesta al evento, algunas compañías de cruceros han anunciado que dejarán de enviar barcos al fiordo Tracy Arm debido a temores de seguridad.
La investigación documenta cómo el retroceso glaciar está desestabilizando laderas montañosas que anteriormente estaban sostenidas por el hielo, creando condiciones para deslizamientos catastróficos. Los datos sísmicos y satelitales permitieron a los científicos reconstruir con precisión la secuencia de eventos y confirmar la magnitud sin precedentes del evento.
El fiordo Tracy Arm, ubicado en el sureste de Alaska, es conocido por sus paisajes espectaculares y glaciares, atrayendo numerosos cruceros turísticos cada temporada. La combinación de belleza natural y accesibilidad ha convertido la región en un destino popular, pero el evento del verano pasado ha puesto de manifiesto los peligros ocultos en estas áreas aparentemente prístinas.
Los investigadores enfatizan que el aumento en la frecuencia de estos eventos representa un desafío significativo para la seguridad en regiones montañosas con glaciares en retroceso, no solo en Alaska sino en otras partes del mundo con geografía similar. La necesidad de sistemas de monitoreo y alerta temprana se vuelve cada vez más urgente a medida que el cambio climático continúa alterando estos paisajes.