Un estudio de la Universidad Northwestern ha descubierto que la metformina, medicamento para la diabetes tipo 2 consumido por aproximadamente 20 millones de estadounidenses, ejerce su función reguladora de glucosa en el intestino y no en el hígado como se pensaba desde hace décadas, según reveló la investigación publicada en la revista Nature Metabolism. El hallazgo abre la puerta al desarrollo de nuevos compuestos terapéuticos que aprovechen este mecanismo intestinal.