El gobierno mexicano anunció el 7 de mayo que adelantará el fin del año escolar del 15 de julio al 5 de junio, reduciendo 40 días de clases para acomodar el tráfico del Mundial de Fútbol 2026 y las olas de calor, según el secretario de Educación Mario Delgado. La medida, que afectaría a casi 23 millones de estudiantes, generó rechazo inmediato de padres, organizaciones educativas y empresarios, obligando a la presidenta Claudia Sheinbaum a retroceder y calificar el anuncio como una "propuesta" pendiente de revisión.