La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum declaró el jueves que México no arrestará ni extraditará a funcionarios acusados por Estados Unidos de narcotráfico, calificando los cargos como políticos y exigiendo evidencia irrefutable antes de proceder. La postura desafía directamente a Washington tras la acusación del Departamento de Justicia estadounidense contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios por presuntos vínculos con el cártel de Sinaloa.