México planea aumentar la presencia policial y de seguridad alrededor de la plaza del Zócalo en Ciudad de México para garantizar que el festival de aficionados del Mundial pueda realizarse en medio de crecientes protestas sociales y disturbios públicos, según reportes locales. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene su postura de mantener abierto el Zócalo durante todo el torneo, pese a que gran parte del centro histórico de la ciudad, incluyendo la Catedral Metropolitana y la ruina azteca Templo Mayor, permanece cerrado.