

Decenas de miles de manifestantes se congregaron este sábado en la capital portuguesa para rechazar un paquete de reformas laborales propuesto por el gobierno de Luis Montenegro, que consideran un retroceso en las condiciones de los trabajadores.
Tens of thousands de personas marcharon por la avenida principal de Lisboa para protestar contra las propuestas del gobierno de centro-derecha que buscan modificar las leyes laborales del país. Los manifestantes, convocados por el principal sindicato de Portugal, CGTP, consideran que las reformas representan un grave ataque a los derechos laborales.
Las modificaciones propuestas incluyen facilitar el despido de trabajadores, limitar algunos tipos de licencias por compasión y reducir permisos por duelo en casos de aborto espontáneo. El gobierno argumenta que estas medidas son necesarias para mejorar la flexibilidad laboral y aumentar la productividad en uno de los países más pobres de Europa occidental.
Según datos oficiales, más del 50% de los trabajadores portugueses ganaron menos de 1.000 euros mensuales el año pasado, con un salario mínimo de solo 870 euros. Los manifestantes exigen un incremento del salario mínimo hasta 1.050 euros para 2026.
Tiago Oliveira, secretario general de CGTP, calificó las reformas como "uno de los mayores ataques contra los trabajadores" y anunció una huelga general para el 11 de diciembre. El proyecto de ley tiene altas probabilidades de ser aprobado en el parlamento con el apoyo del partido de extrema derecha Chega.
Miriam Alves, trabajadora de 31 años en una empresa de dispositivos médicos, declaró que las reformas representan "un claro retroceso en las condiciones laborales" que podrían conducir a una "completa falta de seguridad laboral".
El primer ministro Luis Montenegro, quien lidera una alianza de centro-derecha y gobierna con minoría en el país de 10,6 millones de habitantes, mantiene su postura sobre la necesidad de implementar estas modificaciones para modernizar el mercado laboral portugués.