Moldavia está progresando simultáneamente en dos procesos diplomáticos cruciales que definen su orientación geopolítica: el avance decisivo en las negociaciones técnicas para su adhesión a la Unión Europea y la formalización de su retirada de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), el bloque postsoviético liderado por Rusia. Ambos movimientos consolidan la estrategia del gobierno de la presidenta Maia Sandu de reducir vínculos con Moscú mientras profundiza la integración europea.