Arte y Cultura

Muere Beatriz de Moura, fundadora de la editorial Tusquets y figura clave de la edición en español

Beatriz de Moura, fundadora de la editorial Tusquets y una de las figuras más influyentes de la edición en lengua española, ha muerto a los 87 años, según confirmó la propia editorial este viernes. Nacida en Río de Janeiro en 1939, De Moura dirigió durante más de 40 años el sello que fundó en 1969 en Barcelona, donde publicó a autores como Gabriel García Márquez, Milan Kundera, Fernando Aramburu y Almudena Grandes, convirtiéndose en una leyenda del mundo literario.

ARTE Y CULTURA17 ABR 2026

Beatriz de Moura, fundadora y directora literaria de Tusquets Editores durante más de cuatro décadas, falleció a los 87 años, según comunicó la editorial en sus redes sociales. "Lamentamos comunicar que hoy nos ha dejado Beatriz de Moura", informó Tusquets, que describió a la editora como "mujer brillante y desprejuiciada, cosmopolita y aguerrida, precursora de tantas cosas y alma de la editorial", según reportó El País.

Nacida en Río de Janeiro, Brasil, en 1939, De Moura se instaló en Barcelona en la década de 1960, donde fundó Tusquets Editores en 1969 junto a su primer marido, el arquitecto Óscar Tusquets, de quien tomó prestado el apellido para la editorial. La editora estuvo al frente de la casa durante 40 años, según El País, y nunca publicó algo que no le gustara.

De Moura enfrentaba en los últimos años una enfermedad neurodegenerativa que la llevó a vivir una etapa más recogida en su hogar, según La Vanguardia. Una de sus últimas apariciones públicas fue en 2019, durante la celebración del 50 aniversario de la editorial en la Torre dels Lleons de Esplugues de Llobregat. "En 1969 creé mi propia editorial, impulsada por la audacia de que aquel año había llegado el primer hombre a la luna y por la rareza de que un gorila albino, Copito de Nieve, llegó a su vez al zoo de Barcelona. Ambas noticias alimentaron mi fantasía de ser editora", confesó entonces, según La Vanguardia.

La trayectoria de De Moura en el mundo editorial comenzó tras trabajar en sellos como Gustavo Gili, de donde fue despedida "por llevar leotardos negros", según La Vanguardia, y Salvat, que también la echó. Posteriormente, Esther Tusquets la acogió en Lumen, donde conoció a Óscar Tusquets, con quien se casaría y fundaría su propia editorial. La escritora Ana María Moix la describió como "una de las mujeres más exitosas de la gauche divine", según La Vanguardia.

Tusquets Editores comenzó su andadura con la publicación de dos colecciones: Cuadernos ínfimos y Cuadernos Marginales, según El País. De Moura aprovechó su amistad con los escritores del boom latinoamericano para hacer crecer el catálogo. Gabriel García Márquez, a quien conoció en las noches de Barcelona cuando ella lo llamaba "Gabito" sin saber quién era, le cedió "Relato de un náufrago", que se convirtió en el libro más vendido de los libros pequeños del autor colombiano, según El País. Aunque nunca pudo publicar "Cien años de soledad", del que ya se hablaba en Argentina cuando lo conoció, García Márquez le regaló para siempre aquel título.

Entre los autores que De Moura publicó en castellano bajo su liderazgo figuran Milan Kundera, con quien estableció una relación especial después de que el escritor checo la sometiera a un test: "Sé tú quien me traduzca", según El País. Fueron amigos para siempre. También publicó a Henning Mankell, John Irving, Ernst Jünger, Fernando Aramburu, Javier Cercas, Almudena Grandes, Leonardo Padura y Luis Sepúlveda, según La Vanguardia.

De Moura era conocida por su carácter exigente. Fue dura incluso con Almudena Grandes, "la gran autora de Tusquets, que terminó despachando con Antonio López Lamadrid para que las aguas del gusto no cambiaran de cauce", según El País. Luego serían "otra vez, inigualables, cercanas y queridas". La marcha de Javier Cercas de la editorial la vivió "como un dolor", según El País.

En julio de 1995, Tusquets vendió el 40 por ciento de su capital al grupo Planeta, pese a que en el ejercicio del año anterior obtuvo unos beneficios cercanos a los 80 millones de pesetas, según La Vanguardia. En 2012, ambas casas llegaron a un acuerdo de asociación por el que el holding de la familia Lara estaría representado en el consejo de administración de la editorial. En 2014, De Moura pasó a ser presidenta de honor de Tusquets y fue sustituida en su cargo por Juan Cerezo, todavía hoy al frente, con motivo de la integración de la editorial en Planeta, según La Vanguardia.

La editora no quiso nunca participar en la nave nodriza de la Diagonal, como sí hizo lo que quedó de su equipo tras la absorción, según La Vanguardia. Cinco años más tarde, en 2019, donaría el archivo histórico de Tusquets, uno de los más emblemáticos y prestigiosos de la edición española, a la Biblioteca Nacional de España. "Este fondo permite explicar de principio al fin todos los pasos del proceso editorial en su fase literaria, y mostrar también los cambios tecnológicos que se han sucedido a lo largo de medio siglo", recordaba ella misma a La Vanguardia.

José Creuheras, presidente de Grupo Planeta y Atresmedia, lamentó que nos haya dejado "una brillante y lúcida editora que ha sido un ejemplo para todos de tenacidad, audacia y compromiso con la cultura", según La Vanguardia. Juan Cerezo, actual director de Tusquets, dijo: "Era de una estirpe única, avanzada a su tiempo, desprejuiciada y de una curiosidad y una energía inagotables y sin barreras", según El País.

De Moura fue reconocida con el premio Sant Jordi en 2006 y la Medalla de Oro a las Bellas Artes en 2010, entre otros reconocimientos, según La Vanguardia. Bajo su dirección, la editorial fundó premios como el Comillas y el Tusquets de novela, según La Vanguardia.

Criada en varias lenguas y países como consecuencia de tener un padre diplomático, De Moura se consideraba "más catalana que muchos catalanes", según La Vanguardia. Decidió instalarse en Barcelona en la década de 1960 buscando un lugar donde establecerse para poder crecer y pensar menos en la falta de afecto de sus padres o el suicidio de su hermana, como ella misma admitía a Juan Cruz en su libro "Por el gusto de leer", según El País.

La edición no fue su primera opción profesional. Su madre la apuntó a clases de costura y de mecanografía, enseñanzas de las que renegó, pues prefirió estudiar traducción en Ginebra, según La Vanguardia. Su familia, como respuesta, dejó de pasarle su asignación, por lo que tuvo que buscarse la vida en Suiza con trabajos de "camarera, lavavasos, paseadora de perros o niñera", según recuerda Carlota Álvarez Maylín en la biografía "Una curiosidad sin barreras" (Tusquets), citada por La Vanguardia.

En sus últimos años, De Moura vivió afectada por la enfermedad neurodegenerativa que la sumió en una oscuridad de la que "ella no supo, porque siempre hubo una luz en la casa en la que seguía recibiendo a sus amigos, a sus editores, a sus autores, como si ella viniera de vez en cuando al territorio de la alegría y de la risa", según El País.

De Moura deja un legado editorial que incluye a autores como Luis Landero, Cristina Fernández Cubas, Orejudo, Padura, Eduardo Mendicuti, Celorio, Luis García Montero, Fernando Aramburu y Rafael Reig, según El País. Entre sus amistades del mundo editorial figuraba Jorge Herralde, de la editorial Anagrama. De los que se han ido, Carlos Barral, Castellet, Esther Tusquets y Carmen Balcells formaron parte de aquel universo de "nombres llenos de pasión por la literatura, el debate y la risa en aquella Barcelona en la que ella era la reina de la noche", según El País.

Juan Cruz, periodista de El País, realizó hace años un libro con ella sobre su trabajo, su vida, sus amigos y sus recuerdos. "A veces era, en la conversación, la niña que fue, aquella mujer que se extrañaba de seguir siendo editora, la que escribía contra la pared, y otras veces parecía lo que era de veras: una mujer que nunca dejó de hacer de su oficio una pasión que contagió una época entera de la literatura", escribió Cruz.

Beatriz de Moura fue descrita por quienes la conocieron como una mujer adelantada a su época, de carácter fuerte pero cercana, que convirtió el rigor y la amistad en señas de identidad de Tusquets. Su muerte representa una pérdida significativa para el mundo literario español e hispanoamericano, donde su figura como editora marcó generaciones de lectores y escritores.

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