La Calera, un municipio cercano a Bogotá, consiguió que las autoridades regionales redujeran en 41% la concesión de agua a Indega, subsidiaria de Coca-Cola Femsa, tras una campaña ciudadana que enfrentó amenazas de muerte. La decisión, tomada en abril de 2026, marca un precedente en Colombia, donde los defensores ambientales rara vez logran victorias contra corporaciones multinacionales.