Política

Nasry Asfura asume la presidencia de Honduras con un acto austero y sin presencia internacional

El conservador Nasry Asfura fue investido como presidente de Honduras para el periodo 2026-2030 en una ceremonia marcada por la austeridad, sin la presencia de presidentes extranjeros y con una asistencia reducida en el Congreso Nacional.

POLÍTICA27 ENE 2026

Nasry Asfura, conocido popularmente como 'Papi a la orden', asumió la presidencia de Honduras este 27 de enero en un acto caracterizado por su sobriedad y discreción. La ceremonia, realizada en el Congreso Nacional con capacidad para unas 200 personas, rompió con la tradición de los traspasos de mando anteriores que se realizaban en el Estadio Nacional Chelato Uclés, con capacidad para 35.000 personas.

El nuevo mandatario, quien ganó las elecciones con un estrecho margen de aproximadamente 40.000 votos de un padrón electoral de 6.3 millones, llegó al poder respaldado por el expresidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, su discurso de investidura fue parco y breve, centrándose en la necesidad de comenzar a trabajar de inmediato.

'El tiempo empezó a correr, no lo podemos desperdiciar, tenemos que empezar a trabajar', afirmó Asfura durante su intervención. Entre sus principales objetivos anunció la reducción de las instituciones del Estado y el aumento de su efectividad, abordando de manera superficial temas como seguridad, salud y educación.

Un aspecto llamativo de la ceremonia fue la ausencia de la presidenta saliente, Xiomara Castro, quien aunque respetó los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE), previamente había cuestionado el triunfo de Asfura, al que calificó como un 'gobierno de facto' surgido de un 'monstruoso fraude electoral'.

La seguridad fue otro elemento destacado. Los alrededores del Congreso estuvieron custodiados por cientos de miembros de la Policía Militar, reforzando el dispositivo tras un reciente atentado contra una congresista oficialista.

Asfura, de 67 años, se convierte en el presidente más votado en la historia del Partido Nacional y llega al poder con el compromiso de generar 'desarrollo y oportunidades para todos'. Su victoria electoral estuvo marcada por retrasos en el conteo de votos y críticas de la oposición sobre el proceso de escrutinio.

El nuevo gobierno enfrenta desafíos significativos, incluyendo una grave crisis sanitaria, problemas de seguridad relacionados con pandillas y crimen organizado, y la necesidad de reactivar la economía. Asfura no hizo referencias directas a estos temas durante su discurso de investidura, generando expectativa sobre su estrategia de gobierno.

La ceremonia contó con una asistencia reducida: apenas unas 60 personas frente al Congreso y alrededor de 1.500 en un acto paralelo en el parque central. Sus simpatizantes coreaban 'Sí se pudo', a lo que Asfura respondía con su característico 'Estamos actiiivoooos'.

Al cierre de la jornada, quedó pendiente la presentación de su gabinete completo, generando incertidumbre sobre la composición de su equipo de gobierno.

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