

Representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos se reunieron este martes en Ginebra, Suiza, para una nueva ronda de conversaciones de paz que fueron calificadas como "muy tensas" por fuentes cercanas a la delegación rusa. Las negociaciones, que duraron más de cuatro horas, continuarán este miércoles mientras persisten importantes desacuerdos sobre cuestiones territoriales.
Las delegaciones de Rusia y Ucrania, con la mediación de Estados Unidos, mantuvieron este martes en Ginebra una nueva ronda de negociaciones para buscar una salida al conflicto que cumplirá cuatro años el próximo 24 de febrero. Según una fuente cercana a la delegación rusa citada por la agencia AFP, las conversaciones "fueron muy tensas" y se extendieron por seis horas.
"Se ha acordado continuar mañana", indicó la misma fuente tras la conclusión de la jornada. El jefe de la delegación ucraniana, Rustem Umerov, confirmó en redes sociales que "después de la sesión conjunta, continuamos trabajando en grupos por áreas. Las discusiones se centraron en cuestiones prácticas y en los mecanismos de posibles soluciones".
Las negociaciones se desarrollan mientras ambos países mantienen intensos ataques. Horas antes del encuentro, Rusia lanzó un "ataque masivo" contra infraestructuras militares-industriales y energéticas de Ucrania, según informó el Ministerio de Defensa ruso a la agencia Interfax. La Fuerza Aérea ucraniana reportó que Rusia lanzó 396 drones y 29 misiles durante la noche, de los cuales logró derribar 25 misiles y 367 drones, mientras que 4 misiles balísticos y 18 drones impactaron en 13 objetivos diferentes en territorio ucraniano.
Por su parte, autoridades rusas informaron que un ataque con drones ucranianos provocó un incendio en la refinería de Ilsky, en la región de Krasnodar, dañando un depósito de productos petrolíferos. Otro depósito de combustible se incendió en la localidad de Volna, cerca del puerto ruso de Taman en el Mar Negro, aunque posteriormente las autoridades informaron que el fuego había sido extinguido.
El principal obstáculo para alcanzar un acuerdo de paz sigue siendo la exigencia rusa de que Ucrania ceda el territorio que sus fuerzas controlan en la región oriental de Donetsk. Kiev ha rechazado categóricamente esta demanda. Actualmente, las fuerzas rusas controlan aproximadamente el 20% del territorio ucraniano, incluyendo la península de Crimea, anexada ilegalmente en 2014, y áreas que los separatistas respaldados por Moscú habían tomado antes de la invasión a gran escala de 2022.
Otro punto de fricción es el futuro de la región de Zaporiyia, donde se encuentra la mayor central nuclear de Europa, que antes de la guerra generaba aproximadamente el 20% de la electricidad de Ucrania. Aunque la planta ha sufrido daños durante los combates y actualmente no está operativa, el control de esta instalación representaría una ventaja energética significativa para quien la posea.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aumentó la presión sobre Kiev antes de las negociaciones al declarar a los periodistas a bordo del Air Force One: "Ucrania mejor que se siente a la mesa rápido. Eso es todo lo que les digo". Trump, quien durante su campaña electoral prometió poner fin rápidamente a la guerra, ha reconocido posteriormente que el conflicto es más difícil de resolver de lo que esperaba.
Según medios internacionales, las partes trabajan sobre un documento de 20 puntos que incluiría, entre otras medidas, la congelación de parte del frente de guerra en las provincias de Zaporiyia y Jersón, la retirada rusa de zonas ocupadas en las provincias de Sumi, Járkov y Dnipropetrovsk, la limitación del ejército ucraniano a 800.000 soldados y la renuncia de Kiev a formar parte de la OTAN.
En esta ocasión, también se ha mencionado la posibilidad de acordar una tregua temporal sobre los ataques a infraestructuras energéticas, especialmente relevante considerando que las temperaturas en Ucrania han vuelto a desplomarse hasta los -15°C. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha instado a que las delegaciones aborden "el tema de estos ataques" y ha recordado que Estados Unidos pidió contención a ambas partes.
"La única pregunta es para los rusos: ¿qué quieren? Y también, si habrá consecuencias para Rusia por el hecho de que los 'shaheds', los misiles y las charlas fantasiosas sobre la historia les importen más que la diplomacia real y una paz duradera", declaró Zelenski en su mensaje vespertino.
La delegación rusa está encabezada por Vladímir Medinski, responsable de la autoproclamada Unión de Escritores de Rusia y conocido por su postura dura, mientras que Estados Unidos está representado por Steve Witkoff y Jared Kushner. Según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, la idea para esta ronda de encuentros era "discutir un abanico más amplio" de temas.
Las conversaciones continuarán este miércoles en dos bloques, uno militar y otro político. Zelenski ha insistido en la necesidad de garantías de seguridad para Ucrania antes de firmar cualquier acuerdo, mientras que Estados Unidos presiona para alcanzar primero un acuerdo y después establecer dichas garantías.
En las anteriores rondas de negociaciones celebradas en Abu Dabi en enero y febrero, las delegaciones lograron avanzar en asuntos técnicos militares para definir una estrategia de salida al conflicto, como mecanismos de retirada, alto el fuego y control del mismo. El único resultado tangible hasta ahora fue el intercambio de 157 prisioneros de guerra de cada lado, acordado en la segunda ronda que concluyó el 5 de febrero.
Mientras tanto, la crisis económica en Rusia se ha agudizado en el último año, con un tercio de los negocios reportando números rojos el año pasado, inflación elevada y cierres multiplicados tras la subida generalizada de impuestos desde enero para financiar la guerra. Según la agencia de estadísticas oficial Rosstat, los ciudadanos rusos destinan ya un 39% de sus ingresos solo a alimentación.