Negociaciones históricas entre Líbano e Israel avanzan en medio de combates continuos y desequilibrios de poder
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Negociaciones históricas entre Líbano e Israel avanzan en medio de combates continuos y desequilibrios de poder

Por primera vez desde 1993, Líbano e Israel sostienen conversaciones directas en Washington para resolver un conflicto que se remonta a 1948, mientras los combates continúan en el sur del Líbano entre las fuerzas israelíes y Hezbolá. Las negociaciones, iniciadas en abril de 2026, enfrentan obstáculos críticos: la ausencia de Hezbolá en las conversaciones, el desequilibrio militar entre ambas partes y la debilidad del gobierno libanés frente a una milicia que podría ser más poderosa que su propio ejército nacional.

INTERNACIONAL6 MAY 2026

Las conversaciones entre Líbano e Israel, celebradas en Washington a mediados de abril de 2026, representan el primer encuentro diplomático de este nivel entre ambas naciones desde 1993, según reportó Deutsche Welle. Oficialmente en guerra desde 1948, los dos países intentan ahora negociar mientras la violencia persiste en el sur del Líbano, donde las fuerzas israelíes combaten contra el ala militar de Hezbolá.

La situación presenta una paradoja: mientras los diplomáticos dialogan en la capital estadounidense, los combates continúan en territorio libanés. Hezbolá, designado como organización terrorista por Israel, Estados Unidos y Alemania, ha lanzado cohetes contra Israel, mientras que las fuerzas israelíes han bombardeado repetidamente el sur del Líbano y establecido lo que denominan una "zona de seguridad" que sus críticos califican como ocupación, según las fuentes consultadas.

**Ausencias críticas y desequilibrios de poder**

Hanna Voss, quien trabaja en la oficina de Beirut de la Fundación Friedrich Ebert de Alemania, identificó un problema fundamental: Hezbolá no participa en las negociaciones pese a ser una de las partes del conflicto. Esta ausencia limita desde el inicio las posibilidades de éxito y cuestiona la legitimidad de cualquier resultado potencial, según declaró Voss a Deutsche Welle.

Hezbolá, respaldado por Irán pero también profundamente arraigado en la sociedad y política libanesas, ha rechazado negociar directamente con Israel. El líder de Hezbolá, Naim Kassem, declaró el lunes que el grupo apoya únicamente la "diplomacia de negociación indirecta" porque las negociaciones directas solo sirven al presidente israelí Benjamin Netanyahu y al presidente estadounidense Donald Trump, poco antes de las elecciones de medio término en Estados Unidos.

Stefan Lukas, director ejecutivo de la consultoría berlinesa Middle East Minds, señaló otro problema: "Las capacidades políticas y militares de las partes negociadoras son completamente diferentes en naturaleza". Israel posee lo que se conoce como "potencial de escalada" y lo está utilizando, explicó Lukas.

Hussein el Mouallem, director de programas de la oficina libanesa de la Fundación Friedrich Ebert, escribió en un análisis de abril para la revista alemana International Politics and Society que "la diplomacia presupone un cierto grado de autonomía para las partes negociadoras", pero las conversaciones Líbano-Israel "se desarrollan en un entorno caracterizado por desequilibrios".

"Las negociaciones directas actuales entre Líbano e Israel de ninguna manera representan una transición hacia la paz, sino que reflejan una dinámica perturbadora: el afianzamiento de desequilibrios de poder bajo la apariencia de diplomacia", argumentó el Mouallem.

**La debilidad del Estado libanés**

"¿Quién es exactamente 'Líbano'?", pregunta Lukas. El gobierno carece de una base de poder sólida propia mientras Hezbolá permanece como actor clave y puede actuar independientemente, señaló.

A pesar de pérdidas recientes, muchos expertos creen que el ala militar de Hezbolá probablemente sigue siendo más fuerte que el propio ejército nacional libanés, aunque se supone que este último debe ayudar a desarmar a Hezbolá. "Básicamente, el Estado libanés no tiene ninguna influencia", confirmó Voss.

Israel y Estados Unidos quieren que Hezbolá sea desarmado, pero eso será casi imposible de implementar bajo las circunstancias actuales. Israel condiciona el progreso en las negociaciones y un alto el fuego a condiciones que Líbano realmente no puede cumplir sin desestabilizarse, señaló Voss.

La presión externa debilita aún más a Líbano, según los expertos. Estados Unidos apoya a Israel mientras Irán y su representante, Hezbolá, persiguen sus propios intereses y restringen aún más al ya débil gobierno en Beirut. "El país está atrapado entre varios bandos y apenas puede actuar", observó Voss.

"Washington está ejerciendo una presión masiva", dijo Lukas. Pero Irán también ve los problemas dentro de Líbano estratégicamente. "Irán sabe cómo influir en las negociaciones con un esfuerzo mínimo", explicó, lo que convierte a Líbano en escenario de un conflicto regional más amplio.

**Opiniones cambiantes sobre Hezbolá**

Hezbolá es un factor en las negociaciones de dos maneras: es un adversario militar para Israel, pero al mismo tiempo también tiene un ala social y política, con representación significativa en el parlamento multiconfesional libanés y raíces profundas en la sociedad libanesa, especialmente entre la demografía musulmana chiíta.

"Está profundamente arraigado en la sociedad", señaló Voss. Esto le da a Hezbolá influencia política y, al mismo tiempo, dificulta su control. Sin embargo, su papel en la sociedad libanesa en general se ha vuelto cada vez más controvertido.

Lukas describió la reputación de Hezbolá como "mixta" y el trabajo de la organización de investigación estadounidense Arab Barometer pinta un cuadro similar. El 28 por ciento de los libaneses encuestados por Arab Barometer dijeron que su máxima prioridad sería terminar con la presencia de Israel en Líbano, mientras que un 20 por ciento adicional dijo que la suya implicaría desarmar a actores no estatales, es decir, Hezbolá. El rechazo a Israel y el escepticismo sobre Hezbolá coexisten en Líbano y reflejan divisiones demográficas y sociales internas.

**Perspectivas desde el terreno**

Muchas personas en el sur del Líbano tienen poca esperanza de que las conversaciones en Washington den resultados. "No creo que el gobierno libanés pueda recuperar mi país", dijo Hanaa Zalghout, cuya aldea en el sur ha sido ocupada por el ejército israelí y cuya casa fue destruida por los israelíes. "Incluso si hay un acuerdo, me preocupa que sea a expensas de mi aldea".

El agricultor local Ahmad Ismail también ve la situación actual como desesperanzadora. "Solo volveré a ver mi hogar en mis sueños", lamentó. "Si quieren resolver esto, será a costa de nuestras vidas".

**¿Permanecerán las fuerzas israelíes en Líbano?**

Israel argumenta que los combatientes de Hezbolá deben retirarse permanentemente de las áreas al sur del río Litani del Líbano para evitar que la milicia ataque el norte de Israel. Por eso Israel ha establecido su "zona de seguridad" dentro del Líbano, entre 5 y 10 kilómetros de la frontera compartida.

Los observadores sugieren que Israel podría verse tentado a lograr mediante una ocupación de facto lo que el ejército libanés es incapaz de hacer. "Si Israel no se ve obligado a retirarse, probablemente establecería una llamada zona de amortiguamiento de forma permanente", explicó Voss. Eso básicamente crea hechos sobre el terreno que serán casi imposibles de revertir.

Declaraciones de funcionarios del gobierno israelí respaldan parcialmente eso. El ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, un político de extrema derecha, ha planteado repetidamente la posibilidad de una reorganización territorial a favor de Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu no ha descartado una presencia militar a largo plazo y ha dicho varias veces que Israel permanecerá en la zona de seguridad a largo plazo.

¿Significa esto que la anexión israelí del Líbano es inminente? No se puede descartar, dijo Voss: "Israel está usando el lenguaje de la seguridad para crear hechos territoriales sobre el terreno". Ese es un patrón que también se ha observado en otras zonas de conflicto, agregó.

Para el gobierno libanés, esto significa problemas, incluso si las conversaciones en Washington terminan en un tratado de paz o algo similar, porque tanto Israel como Hezbolá podrían usar la fuerza para asegurarse de que Beirut no pueda cumplir con ningún acuerdo y quede atrapado en el fuego cruzado.

**El contexto más amplio**

Según el Council on Foreign Relations, estas negociaciones ocurren en un momento en que el gobierno libanés, relativamente nuevo, enfrenta múltiples crisis superpuestas. Las conversaciones continúan a pesar de que Hezbolá sigue atacando a Israel y a pesar de los extensos ataques israelíes en el sur del Líbano.

La situación también se desarrolla en el contexto de una posible ruptura del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, lo que añade otra capa de complejidad a un escenario ya volátil. El Líbano, atrapado entre las ambiciones regionales de Irán e Israel, y bajo la presión de Estados Unidos, enfrenta un futuro incierto donde cualquier acuerdo diplomático podría ser socavado por las realidades militares sobre el terreno y la incapacidad del Estado libanés para imponer su autoridad sobre todo su territorio.

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