

El gobernador de California, Gavin Newsom, ha manifestado su firme oposición a la propuesta de un impuesto único del 5% sobre el patrimonio de los multimillonarios residentes en el estado, una iniciativa impulsada por el sindicato de trabajadores sanitarios SEIU-UHW que aún necesita reunir 900.000 firmas para llegar a las urnas en noviembre. Varios magnates tecnológicos ya han comenzado a trasladar activos o a reducir sus vínculos con California ante la posible aprobación de esta medida.
La propuesta, denominada 'Ley del Impuesto a los Milmillonarios de 2026', ha generado una intensa confrontación política y económica en California, enfrentando al gobernador demócrata con sectores progresistas de su propio partido y provocando movimientos estratégicos entre algunos de los hombres más ricos del país.
Newsom ha sido contundente en su rechazo: "Esto será derrotado. No hay duda en mi mente", declaró al diario The New York Times, calificando la propuesta como "realmente dañina" y "mala economía". "Haré lo que tenga que hacer para proteger al estado", añadió el gobernador, quien lleva meses trabajando para frenar el avance del proyecto.
El impuesto propuesto gravaría con un 5% el patrimonio de aproximadamente 200 residentes californianos cuya fortuna supere los mil millones de dólares, calculado con base en el patrimonio existente al 31 de diciembre de 2026. Los contribuyentes podrían pagar el monto en un plazo de cinco años y, en casos de activos ilíquidos, aplazar el pago hasta que esos bienes se vendan.
Según el sindicato promotor, la medida generaría unos 100.000 millones de dólares que se destinarían principalmente a financiar el sistema de salud del estado (90%), además de reforzar programas de educación y asistencia alimentaria, como respuesta a los recortes federales aprobados el año pasado bajo la administración Trump.
Newsom ha explicado que se opone al impuesto no por rechazar la tributación progresiva, sino por tratarse de un gravamen sobre los activos y no sobre los ingresos. "Es algo muy, muy diferente", señaló, recordando que California ya cuenta con el sistema de impuestos sobre la renta más progresivo del país. El gobernador también ha manifestado que estaría más abierto a una propuesta similar a nivel federal: "Es una cosa tener un prisma de la nación, y puedes hablar de 50 estados. Es otra cuando estás compitiendo contra otros 49 estados".
La reacción de los multimillonarios no se ha hecho esperar. Según Newsom, varios de ellos ya han comenzado a trasladar activos o a reducir sus vínculos con el estado. Entre los casos más notorios está el de Larry Page, cofundador de Google, quien compró propiedades por valor de 173 millones de dólares en Miami mientras movía activos fuera de California. También Peter Thiel, cofundador de PayPal, cuya firma de inversión Thiel Capital anunció el último día de 2025 que había abierto una oficina en Miami. Thiel además aportó tres millones de dólares a un comité que se opone al impuesto.
David Sacks, cofundador de Craft Ventures, anunció que su empresa había abierto una oficina en Austin, Texas, y que él se había trasladado a esa ciudad desde San Francisco. El CEO de Oracle, Larry Ellison, también figura entre quienes están cortando lazos con California.
"Esto es exactamente lo que advertí", ha señalado Newsom, mientras resalta la posibilidad de que el estado pierda no solo ingresos fiscales futuros, sino también innovación, inversión y empleos. "Es justo lo que temía. Está sucediendo", añadió en declaraciones a Politico.
El abogado Alex Spiro, cuyos clientes incluyen a billonarios como Elon Musk, envió en diciembre una carta a Newsom advirtiendo que la propuesta "desencadenaría un éxodo de capital e innovación de California" y subrayando: "Nuestros clientes han dejado claro que se reubicarán permanentemente si son sometidos a este impuesto".
Sin embargo, no todos los multimillonarios se oponen a la medida. Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, ha declarado públicamente que está "perfectamente bien" con la propuesta: "Elegimos vivir en Silicon Valley, y cualquier impuesto que quieran aplicar, que así sea", afirmó en una entrevista con Bloomberg Television.
Los defensores del impuesto rechazan la visión de Newsom y argumentan que los multimillonarios representan una fracción relativamente pequeña de los ingresos fiscales del estado y que muchos de ellos minimizan el pago de impuestos al evitar realizar ganancias imponibles. Desde esta perspectiva, el impuesto a la riqueza gravaría activos que de otro modo quedarían fuera del alcance del fisco.
La propuesta ha generado también un fuerte rechazo entre grupos empresariales y despachos legales que representan a grandes fortunas. Algunos abogados han advertido que, de aprobarse, la ley enfrentaría desafíos constitucionales y litigios prolongados. Otros sostienen que incluso la amenaza del impuesto podría afectar el reciente repunte económico del Área de la Bahía, impulsado por el auge de la inteligencia artificial y nuevas inversiones tecnológicas.
Aaron Levie, CEO de Box, ha alertado que la medida podría ahuyentar a muchos inversores y empresarios que consideren el Estado Dorado como la nueva sede para sus emprendimientos.
La iniciativa ha puesto de manifiesto profundas divisiones tanto entre la élite tecnológica de California como entre sus políticos demócratas. Ro Khanna, congresista que representa a Silicon Valley, enfureció a algunos de sus electores al pronunciarse a favor del impuesto, posicionándose así en contra del gobernador.
Los críticos del impuesto señalan además complicaciones técnicas en su aplicación. Por ejemplo, si una persona tenía mil millones de dólares en acciones el 1 de enero de 2026, debería pagar 50 millones por el 5%, aunque posteriormente sus acciones se deprecien significativamente. Además, para los fundadores de empresas, que suelen haber adquirido sus acciones originalmente a un precio casi cero, vender acciones para pagar el impuesto implicaría también pagar impuestos por plusvalías, generando una doble tributación.
Antes de llegar a las urnas, el sindicato promotor deberá reunir cerca de 900.000 firmas válidas, un proceso que ya está en marcha. De lograrlo, el impuesto se convertiría en uno de los temas centrales del debate político en California este año, y enfrentará al gobernador con sectores progresistas, sindicatos y una parte del electorado que ve en la medida una respuesta directa a la desigualdad.