El gobierno noruego aprobó la reapertura de tres campos de gas en el Mar del Norte clausurados en 1998 y autorizó la exploración en 70 nuevas ubicaciones marinas, una decisión que ha generado fuertes críticas de partidos de izquierda y agencias ambientales del país. La medida busca llenar el vacío energético creado por la guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, según anunció el primer ministro Jonas Gahr Støre.