

Un grave fallo en el Sistema Eléctrico Nacional provocó un apagón masivo este miércoles que dejó sin corriente a cuatro provincias, incluyendo La Habana, en medio de una profunda crisis energética que arrastra la isla caribeña desde mediados de 2024.
Un apagón masivo dejó sin electricidad a 3,5 millones de personas en la mitad occidental de Cuba, afectando principalmente las provincias de Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque y La Habana. El incidente ocurrió sobre las 5:00 de la mañana hora local, según informó el Ministerio de Energía y Minas (Minem).
Según Lázaro Guerra, director general de Electricidad, la desconexión se originó por una avería en la línea de transmisión entre dos centrales termoeléctricas: Ché Guevara en Santa Cruz del Norte y Antonio Guiteras en Matanzas. Esta falla provocó una sobrecarga que dividió el sistema eléctrico, dejando sin servicio toda la zona occidental.
Como consecuencia del colapso, las termoeléctricas de Santa Cruz y Mariel tuvieron que detenerse. Adicionalmente, otras dos centrales en el centro y oriente del país (Felton en Holguín y Céspedes en Cienfuegos) fueron desconectadas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
El ministro Vicente de la O Levy informó que ya se aplican protocolos para recuperar el sistema, aunque inicialmente solo se han conectado 44 megavatios en La Habana, una cantidad insignificante para las necesidades de la capital.
Este nuevo apagón se suma a una crisis energética crónica que Cuba arrastra desde mediados de 2024. El país sufre frecuentes averías en sus obsoletas centrales termoeléctricas y una grave escasez de divisas para adquirir combustible. En el último año, el SEN ha experimentado cinco colapsos totales, algunos de los cuales tardaron días en restablecerse.
Los cortes eléctricos han llegado a extenderse hasta 20 horas diarias en amplias zonas del país. Expertos independientes señalan que se requerirían entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema eléctrico, completamente en manos del Estado desde 1959.
El presidente Miguel Díaz-Canel atribuyó el problema al bloqueo estadounidense y al reciente impacto del huracán Melissa, mientras que economistas apuntan a una histórica falta de inversión estatal en infraestructura energética.
La crisis energética está teniendo profundas consecuencias económicas y sociales. La economía cubana se ha contraído un 11% en los últimos cinco años, y los prolongados apagones están generando un creciente descontento social en la isla.