

Investigadores de la Universidad HSE han desarrollado un método innovador para analizar la fluidez verbal, lo que podría mejorar la detección temprana de deterioro cognitivo y demencia.
Un equipo de investigadores del Centro de Lenguaje y Cerebro de la Universidad HSE ha propuesto un nuevo método de análisis lingüístico que permite distinguir entre el envejecimiento normal y patológico. Este enfoque se centra en los patrones de elección de palabras durante las pruebas de fluidez verbal, lo que permite a los clínicos diferenciar con mayor precisión entre deterioros clínicamente significativos y quejas subjetivas de memoria. Incorporar este tipo de análisis en la práctica clínica podría mejorar la precisión del diagnóstico temprano de demencia, según los resultados publicados en Applied Neuropsychology: Adult.
A medida que las personas envejecen, muchas comienzan a quejarse de la disminución de la memoria y la atención, pero estos síntomas no siempre indican el inicio de la demencia. Uno de los principales desafíos para los clínicos y neuropsicólogos es identificar los deterioros cognitivos objetivos lo antes posible, ya que pueden ser indicadores de condiciones graves como la enfermedad de Alzheimer. Las pruebas de fluidez verbal, en las que se pide a una persona que nombre tantas palabras como sea posible de una categoría dada o que comiencen con una letra específica en un minuto, son herramientas simples y ampliamente utilizadas para evaluar el funcionamiento cognitivo.
Tradicionalmente, estas pruebas evalúan solo el número total de palabras correctamente nombradas. Sin embargo, el equipo de la Universidad HSE sugiere que la clave para un diagnóstico más preciso radica en la estructura de la respuesta, específicamente en cómo una persona organiza la búsqueda de palabras en su memoria. En el estudio, 127 participantes mayores de 50 años, que reportaron un declive cognitivo subjetivo o mostraron un deterioro cognitivo leve objetivamente detectable, completaron pruebas de fluidez verbal fonémica y semántica. Los investigadores analizaron las respuestas para determinar cómo la organización de las palabras estaba relacionada con el estado cognitivo de los participantes.
Los investigadores identificaron agrupaciones en las respuestas de los participantes basadas en cómo agrupaban las palabras. Por ejemplo, los participantes podrían generar un grupo semántico como 'tigre, león, leopardo' o un grupo fonémico como 'zanahoria, col, capibara', que comparten sonidos iniciales similares. Se encontró que cuanto mayor era el tamaño medio del grupo fonético, mejor era el funcionamiento cognitivo general de los participantes del estudio.
Este patrón se observó tanto en las tareas de fluidez fonémica como semántica: los participantes con funciones cognitivas mejor conservadas también producían secuencias más largas de palabras fonéticamente relacionadas. Incorporar este tipo de análisis en la práctica clínica y los estudios de detección podría mejorar la precisión del perfil de riesgo de demencia temprana, lo cual es crucial para una intervención oportuna.