Mientras el planeta enfrenta otro año de calor récord y la Agencia Internacional de Energía proyecta que las unidades de aire acondicionado se triplicarán para 2050, científicos y empresas emergentes desarrollan sistemas de enfriamiento de estado sólido que podrían reducir el impacto ambiental de la refrigeración artificial, aunque expertos cuestionan si pueden igualar la eficiencia de los sistemas convencionales que actualmente representan el 7% del consumo eléctrico mundial y el 3% de las emisiones de gases de efecto invernadero.