La Organización Mundial de la Salud aprobó el primer medicamento contra la malaria específicamente diseñado para recién nacidos y bebés menores de seis meses, cerrando una brecha histórica en el tratamiento de una enfermedad que causó 610.000 muertes en 2024, tres cuartas partes de ellas niños menores de cinco años en África. El fármaco, llamado Coartem Baby, puede administrarse a bebés de tan solo 2 kilogramos de peso y viene en tabletas con sabor a cereza que se disuelven en líquidos, incluida la leche materna.