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Operaciones de cambio de régimen lideradas por Estados Unidos muestran resultados contradictorios en siete décadas

Desde la Guerra Fría hasta la actualidad, Estados Unidos ha intentado cambiar gobiernos extranjeros en al menos 72 ocasiones, con una tasa de éxito del 40% en operaciones encubiertas, según un estudio de 2019. La historia reciente de intervenciones estadounidenses en Irán, Irak, Afganistán, Libia y Venezuela revela que incluso los derrocamientos exitosos han generado inestabilidad prolongada, vacíos de poder y consecuencias imprevistas que persisten décadas después.

INTERNACIONAL3 MAR 2026

Al inicio de la actual guerra con Irán, el presidente estadounidense Donald Trump estableció objetivos claros: Teherán no debería representar una amenaza nuclear o militar convencional, y el debilitado régimen de los mulás debería ser removido del poder, según Deutsche Welle. Sin embargo, desde entonces Trump y otros altos funcionarios estadounidenses han mencionado diferentes razones para los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra Irán.

El secretario de Defensa Pete Hegseth declaró el lunes que el conflicto actual "no es una guerra de cambio de régimen", según la fuente. No obstante, dada la historia estadounidense, no sería sorprendente que la justificación original de Trump fuera efectivamente uno de los factores motivadores detrás de la intervención militar.

Historia de intervenciones estadounidenses

Estados Unidos tiene más experiencia profunda con operaciones de "cambio de régimen" que cualquier otro país, según Deutsche Welle. Durante la Guerra Fría solamente (1947-1989), Estados Unidos realizó 72 intentos de cambiar el equilibrio de poder en el extranjero a su favor, según un estudio de 2019. De estos casos, 64 fueron operaciones encubiertas de los servicios secretos, con una tasa de éxito de alrededor del 40%.

En 1953, el servicio de inteligencia exterior estadounidense CIA, junto con su contraparte británica MI6, logró derrocar al entonces primer ministro iraní Mohammad Mossadegh, según la fuente. Como resultado, el nuevo gobernante de Irán, el sha Mohammad Reza Pahlavi, fue visto cada vez más como un "lacayo de Estados Unidos" y fue derrocado durante la Revolución Islámica en 1979. El régimen teocrático y cada vez más represivo establecido en ese momento es ahora el centro de los actuales ataques aéreos.

Incluso una operación de cambio de régimen aparentemente exitosa puede conducir a nuevos problemas a largo plazo, según Deutsche Welle.

Libia (2011)

Cuando los levantamientos de la Primavera Árabe alimentaron esperanzas de cambio en todo el norte de África en 2011, la resistencia al gobernante de larga data Muamar Gadafi también creció en Libia, según la fuente. Estados Unidos, bajo el entonces presidente Barack Obama, rápidamente se puso del lado de sus oponentes, el llamado Consejo Nacional de Transición.

Estados Unidos, Francia y el Reino Unido llevaron a cabo ataques aéreos, pronto bajo el paraguas de la Operación Protector Unificado de la OTAN, según Deutsche Welle. En octubre, un dron estadounidense y un avión de combate francés atacaron el convoy de Gadafi antes de que fuera asesinado por combatientes del Consejo Nacional de Transición.

Casi 15 años después, Libia permanece políticamente dividida y marcada por una inestabilidad masiva, según la fuente.

Irak (2003)

El 1 de mayo de 2003, pocas semanas después de la caída del dictador Saddam Hussein, el entonces presidente estadounidense George W. Bush proclamó el supuesto fin de la guerra de Irak: una pancarta en la cubierta del portaaviones USS Abraham Lincoln decía "Misión Cumplida", según Deutsche Welle.

"La transición de la dictadura a la democracia llevará tiempo, pero vale la pena cada esfuerzo. Nuestra coalición permanecerá hasta que nuestro trabajo esté hecho. Entonces nos iremos, y dejaremos atrás un Irak libre", declaró Bush, según la fuente.

Sin embargo, el período de ocupación subsiguiente no trajo ni paz ni estabilidad: las instituciones estatales permanecieron débiles, y el vecino Irán apoyó a las milicias chiítas locales de Irak, que se involucraron en enfrentamientos cada vez más violentos con unidades suníes, según Deutsche Welle. En medio del vacío de poder, el grupo terrorista llamado "Estado Islámico" (ISIS) se convirtió en un actor poderoso, desestabilizando aún más a Irak, Siria y toda la región.

Según el historiador estadounidense Joseph Stieb, los estadounidenses trabajaban bajo la falsa suposición en ese momento de que los valores de la democracia liberal prevalecerían en tal situación. "Creían que regímenes como el de Irak serían relativamente fáciles de reemplazar después de ser derrocados", dijo Stieb, según la fuente.

Afganistán (2001)

Los combates en Irak no fueron la única guerra de "cambio de régimen" de George W. Bush, según Deutsche Welle. Cuatro semanas después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el ejército estadounidense lanzó la "Operación Libertad Duradera" en Afganistán. Aunque el régimen talibán fue rápidamente derrocado, el nuevo gobierno respaldado por Estados Unidos solo pudo mantenerse durante un período limitado de tiempo.

Después de que las fuerzas internacionales, incluida Alemania, redujeran sus contingentes de tropas en 2014, el grupo talibán gradualmente recuperó terreno, según la fuente. Llevaron a cabo ataques y debilitaron visiblemente al gobierno de unidad. En el último año de su primer mandato como presidente estadounidense, Donald Trump acordó con los talibanes retirar a los soldados estadounidenses restantes a cambio de que no fueran atacados. Sin embargo, inmediatamente después de la retirada de los últimos soldados estadounidenses bajo Joe Biden en 2021, los talibanes recuperaron el control completo y regresaron al sistema político que había estado en vigor antes de la invasión estadounidense, según Deutsche Welle.

Panamá (1989)

Panamá fue gobernado por el dictador Manuel Noriega en la década de 1980, según la fuente. Después de años en la nómina de la CIA, se convirtió en un pasivo para el gobierno estadounidense. Bajo su gobierno, Panamá era un centro para traficantes de drogas, y Estados Unidos temía quedar marginado en la expansión planificada del Canal de Panamá.

En mayo de 1989, el político de oposición Guillermo Endara ganó las elecciones presidenciales, pero Noriega se negó a reconocer el resultado, según Deutsche Welle. La situación se intensificó a lo largo de 1989 hasta que el entonces presidente estadounidense George H. W. Bush ordenó la operación militar "Causa Justa" para remover a Noriega del poder en diciembre. El 20 de diciembre, Endara fue juramentado como presidente y dos semanas después, Noriega se rindió, según la fuente. Posteriormente cumplió varias condenas de prisión en Estados Unidos, Francia y Panamá y murió en 2017. El costo de la operación militar se reportó posteriormente en 331 millones de dólares (285 millones de euros), según Deutsche Welle.

Granada (1983)

A partir de 1979, el estado caribeño de Granada alineó cada vez más su política con la de la Unión Soviética, según la fuente. Cuando el primer ministro en funciones Maurice Bishop buscó apaciguar a Estados Unidos, fue depuesto y asesinado por unidades militares. En este contexto, el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan, apoyado por varios estados caribeños, lanzó una invasión.

Sin embargo, esto ocurrió contra la fuerte oposición del gobierno británico, que veía al miembro de la Commonwealth bajo la esfera de influencia del Reino Unido, según Deutsche Welle. Después de la retirada de las tropas estadounidenses, un gobernador británico supervisó la transición y las elecciones en 1984, según la fuente.

República Dominicana (1965)

Después de varios golpes de estado, la República Dominicana estaba al borde de una guerra civil en 1965, según Deutsche Welle. Tras una votación de la Organización de Estados Americanos, el entonces presidente estadounidense Lyndon B. Johnson lanzó una invasión. Su objetivo principal era proteger a los ciudadanos estadounidenses, pero extraoficialmente también era prevenir una "segunda Cuba", lo que habría significado un estado socialista en el vecindario inmediato, en medio de la Guerra Fría, según la fuente. Con hasta 44.400 soldados, Estados Unidos aseguró que su jefe de gobierno preferido tomara el poder, según Deutsche Welle.

Venezuela (2026)

La operación de "cambio de régimen" potencial más reciente ocurrió tan recientemente que aún no es posible una evaluación final: a principios de enero de 2026, el presidente estadounidense Trump organizó el secuestro del líder venezolano Nicolás Maduro, según la fuente. Debe ser juzgado en Nueva York por "narcoterrorismo".

En Venezuela, su ex vicepresidenta Delcy Rodríguez ha ascendido a la cima del estado, según Deutsche Welle. Aunque ella es parte del régimen de Maduro, Trump ha anunciado que cooperará con ella. A cambio, Estados Unidos debe obtener acceso a las gigantescas reservas de petróleo del país sudamericano.

Sin embargo, la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 y partidaria de Trump, María Corina Machado, anunció recientemente su intención de regresar a Venezuela y llevar al país a la democracia, según la fuente.

Dos meses después de la intervención dirigida de Estados Unidos, todavía no está claro hacia dónde se dirige Venezuela, según Deutsche Welle.

Implicaciones y patrones históricos

La historia de las operaciones de cambio de régimen lideradas por Estados Unidos revela un patrón consistente: incluso cuando el derrocamiento inicial tiene éxito, las consecuencias a largo plazo frecuentemente incluyen inestabilidad política prolongada, el surgimiento de nuevos actores hostiles y la necesidad de intervenciones adicionales. El caso de Irán es particularmente ilustrativo: la operación de 1953 que derrocó a Mossadegh eventualmente condujo a la Revolución Islámica de 1979, estableciendo el régimen que ahora es objetivo de ataques aéreos en 2026.

La tasa de éxito del 40% en operaciones encubiertas durante la Guerra Fría, según el estudio de 2019 citado por Deutsche Welle, no captura la complejidad de las consecuencias a largo plazo. Los casos de Afganistán, donde los talibanes regresaron al poder después de 20 años de presencia estadounidense, y de Irak, donde el vacío de poder permitió el surgimiento del Estado Islámico, demuestran que el éxito militar inicial no garantiza estabilidad política duradera.

El costo de estas operaciones también es significativo, tanto en términos financieros como humanos. La operación en Panamá costó 331 millones de dólares en 1989, mientras que las guerras en Irak y Afganistán representaron gastos de billones de dólares durante décadas.

Con la situación actual en Venezuela aún sin resolver y el conflicto con Irán en desarrollo, la historia de las operaciones de cambio de régimen estadounidenses continúa escribiéndose, con resultados que permanecen inciertos.

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