Desde la Guerra Fría hasta la actualidad, Estados Unidos ha intentado cambiar gobiernos extranjeros en al menos 72 ocasiones, con una tasa de éxito del 40% en operaciones encubiertas, según un estudio de 2019. La historia reciente de intervenciones estadounidenses en Irán, Irak, Afganistán, Libia y Venezuela revela que incluso los derrocamientos exitosos han generado inestabilidad prolongada, vacíos de poder y consecuencias imprevistas que persisten décadas después.