La gigante tecnológica Oracle ha despedido hasta 30.000 trabajadores durante el último mes como parte de su estrategia de pivote hacia la inteligencia artificial, según reportes de exempleados y analistas. Los afectados denuncian que fueron obligados a entrenar sistemas de IA para reemplazarlos, perdieron cientos de miles de dólares en acciones no consolidadas y enfrentan deportación por pérdida de visas laborales. Más de 600 exempleados firmaron una carta exigiendo mejores condiciones de despido a la compañía, que tiene una capitalización de mercado superior a 400.000 millones de dólares y acaba de reportar su mejor trimestre de crecimiento en 15 años.