Los legisladores de la Unión Europea aprobaron una nueva política migratoria que permite establecer "centros de retorno" en países no comunitarios para deportar a migrantes en situación irregular, con 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, según informó el Parlamento Europeo. Las medidas reflejan el crecimiento del sentimiento antiinmigración en el bloque y el auge de la extrema derecha, mientras críticos denuncian que ignoran las causas fundamentales de la migración.