El Partido Laborista del primer ministro británico Keir Starmer sufrió una derrota histórica en las elecciones locales del jueves 8 de mayo, perdiendo más de 900 escaños municipales, mientras que Reform UK, liderado por Nigel Farage, aliado del presidente estadounidense Donald Trump, ganó más de 1.000 escaños en lo que Farage describió como un cambio histórico en la política británica, según resultados preliminares reportados por múltiples medios.