El auge de centros de datos de inteligencia artificial en Pensilvania ha desencadenado una crisis multidimensional que incluye aumentos drásticos en tarifas eléctricas, proyectos de plantas energéticas por 17.000 millones de dólares y emisiones de gases de efecto invernadero que podrían superar las de países enteros, según múltiples reportes publicados esta semana. La situación provocó la salida del director ejecutivo de PECO tras un aumento tarifario controvertido, mientras legisladores estatales avanzan proyectos de ley para regular una industria que amenaza con convertir a los consumidores residenciales en un "banco de ahorros" para financiar infraestructura corporativa.