El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha despedido o forzado la jubilación de 24 generales y comandantes superiores desde que Donald Trump regresó al cargo en enero de 2025, sin ofrecer razones relacionadas con el desempeño. Aproximadamente el 60% de los destituidos son afroamericanos o mujeres, en lo que analistas describen como una purga ideológica que ha generado alarma dentro del Pentágono sobre la capacidad operativa militar y la disposición de los altos mandos a resistir órdenes potencialmente ilegales del presidente, según reporta The Guardian.