El Pentágono levantó el jueves por la tarde las medidas de seguridad implementadas tras detectar un posible problema de calidad del aire que provocó el despliegue de equipos de materiales peligrosos y órdenes de confinamiento en varias áreas del edificio. Pruebas posteriores confirmaron que no existía ningún peligro y las operaciones normales se reanudaron en la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, ubicada en Virginia, donde trabajan más de 20.000 empleados gubernamentales.