La obesidad deja marcas químicas en las células inmunitarias que persisten años después de perder peso, según un estudio publicado en la revista EMBO Reports. La investigación, liderada por Claudio Mauro de la Universidad de Birmingham, sugiere que los riesgos para la salud asociados con la obesidad pueden durar entre 5 y 10 años tras la pérdida de peso, lo que podría explicar por qué enfermedades como la diabetes tipo 2 y ciertos cánceres mantienen su riesgo elevado incluso después de adelgazar.