Un patrón observado por primera vez en 1950 y confirmado por estudios poblacionales recientes muestra que ninguna persona con ceguera cortical congénita ha desarrollado esquizofrenia, según investigaciones que abarcan más de 70 años. El hallazgo, que apunta al papel crucial del cerebro visual en el desarrollo de esta enfermedad mental, podría abrir nuevas vías de tratamiento basadas en cómo el cerebro aprende a predecir e interpretar la realidad.