Un monumento de 15 metros de altura perteneciente a la civilización del Reino de Michoacán se derrumbó la noche del 29 de julio de 2024 en el sitio arqueológico de Ihuatzio, estado de Michoacán, México. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) atribuyó el colapso a condiciones climáticas extremas que incluyeron la peor sequía en tres décadas seguida de lluvias torrenciales, un patrón que expertos vinculan al cambio climático causado por actividad humana.