

La Franja de Gaza enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes donde la proliferación de roedores y parásitos se suma a los bombardeos y la destrucción, afectando a más de 1,4 millones de desplazados que viven en campamentos improvisados. La Organización Mundial de la Salud documentó más de 17.000 casos de infestaciones desde inicios de 2026, mientras las ratas muerden a niños dormidos, destruyen pertenencias y propagan enfermedades en un entorno marcado por la acumulación de 260.000 toneladas de basura y el colapso de las redes de alcantarillado.
La crisis humanitaria en la Franja de Gaza ha alcanzado una nueva dimensión con la proliferación descontrolada de roedores y parásitos en los campamentos de desplazados, donde cientos de miles de personas enfrentan condiciones de vida insalubres que amenazan su supervivencia diaria, según reportes citados por Reuters.
La Organización Mundial de la Salud documentó más de 17.000 casos de infestaciones de roedores y parásitos desde inicios de 2026, reflejo del deterioro sanitario en un territorio donde más de un millón de desplazados viven en condiciones precarias, según la fuente.
Khalil al-Mashharawi relató que su hijo de tres años fue mordido por una rata en manos y pies semanas atrás, y posteriormente él mismo sufrió un ataque similar, según Reuters. Al-Mashharawi explicó que su familia se ve obligada a turnarse para dormir con el fin de protegerse, ante la imposibilidad de controlar la plaga en viviendas destruidas y tiendas de campaña.
Las ratas se multiplican en los refugios improvisados, donde muerden a niños mientras duermen, destruyen pertenencias y contribuyen a la propagación de enfermedades, en un entorno marcado por la insalubridad, según los reportes.
En Khan Younis, Amani Abu Salmi vio cómo su vestido de novia fue roído por roedores días antes de su boda, lo que convirtió un momento de alegría en una experiencia de pérdida y desesperación, según la fuente.
La destrucción de las redes de alcantarillado, la acumulación de desechos y las restricciones a la entrada de materiales para enfrentar la crisis han convertido los campamentos en un entorno propicio para la proliferación de plagas y enfermedades, según el reporte.
El director del hospital Al-Shifa, Mohammed Abu Salmi, advirtió que la situación podría agravarse con la llegada del verano, en medio de la escasez de productos para el control de plagas. Abu Salmi señaló que los centros médicos reciben diariamente pacientes afectados, especialmente niños, ancianos y enfermos, según la fuente.
La Municipalidad de Gaza alertó sobre una catástrofe ambiental debido a la acumulación de más de 260.000 toneladas de basura, mientras que en toda la Franja se generan más de 1.300 toneladas diarias de residuos sólidos sin tratamiento adecuado, según el organismo municipal.
El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) calificó la situación como un "genocidio silencioso", ante la acumulación de residuos peligrosos y restos de guerra en zonas residenciales y campamentos, según la agencia de la ONU.
La Comisión Internacional de Apoyo a los Derechos de los Palestinos indicó que más de 60 millones de toneladas de escombros han convertido áreas devastadas en refugios para roedores, facilitando su propagación, según el organismo.
El Ministerio de Salud palestino advirtió sobre el aumento de los riesgos sanitarios e instó a la Organización Mundial de la Salud y a otros organismos internacionales a intervenir de forma urgente, mediante el suministro de materiales para el control de plagas y el refuerzo de medidas preventivas, según la autoridad sanitaria.
En este contexto, más de 1,4 millones de palestinos continúan viviendo en tiendas de campaña o a la intemperie, enfrentando no solo los efectos de la guerra, sino también una creciente crisis ambiental y de salud pública que amenaza su supervivencia diaria, según la fuente.
La combinación de bombardeos, destrucción de infraestructura sanitaria, restricciones al ingreso de suministros y el colapso de los sistemas de gestión de residuos ha creado un círculo vicioso donde las condiciones de vida se deterioran progresivamente. La llegada del verano, con temperaturas más elevadas, podría acelerar la descomposición de residuos y la reproducción de roedores, agravando aún más la crisis sanitaria en un territorio donde los servicios médicos ya operan al límite de su capacidad.
La situación evidencia cómo la crisis en Gaza trasciende los efectos directos del conflicto armado para convertirse en una emergencia humanitaria multidimensional, donde factores ambientales, sanitarios y de infraestructura se entrelazan para crear condiciones de vida cada vez más insostenibles para la población desplazada.