Un ataque el miércoles por la noche cortó el suministro eléctrico a la planta nuclear de Zaporizhzhia en el sureste de Ucrania, la más grande de Europa, obligando a la instalación a depender de generadores diésel de respaldo, según informó la Agencia Internacional de Energía Atómica. No se detectaron fugas radiactivas ni aumentos en los niveles de radiación, pero el incidente marca la decimonovena vez que la planta pierde energía desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.