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Plantas desalinizadoras en Irán y Baréin sufren ataques que amenazan suministro de agua

Plantas de desalinización de agua en Irán y Baréin fueron atacadas durante el fin de semana, poniendo en riesgo un recurso vital para la vida en los climas desérticos de la región del Golfo Pérsico. Irán acusó a Estados Unidos de atacar una instalación en la isla de Qeshm que abastece a 30 aldeas, mientras que Baréin responsabilizó a un dron iraní por daños materiales en su planta desalinizadora.

INTERNACIONAL8 MAR 2026

El sábado, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, acusó a Estados Unidos de atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm, afectando el suministro de agua para 30 aldeas, según reportó en redes sociales. "Estados Unidos estableció este precedente, no Irán", declaró Araghchi, calificando el ataque como "un movimiento peligroso con graves consecuencias".

El capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, negó que las fuerzas estadounidenses fueran responsables del ataque, según declaraciones recogidas por medios internacionales.

Un día después, el domingo, el Ministerio del Interior de Baréin informó que un dron iraní "causó daños materiales" a una planta desalinizadora en el país, acusando a Irán de atacar "indiscriminadamente" objetivos civiles. La autoridad de agua y electricidad de Baréin aseguró que no hubo "ningún impacto en el suministro de agua o en la capacidad de la red de agua".

No quedó claro de inmediato si alguna de las dos plantas continúa funcionando tras los ataques. Hasta el momento, no ha habido comentarios oficiales de Irán sobre las acusaciones de Baréin.

Las plantas desalinizadoras son infraestructura crítica en la región del Golfo Pérsico, donde los climas desérticos extremos hacen que el agua potable sea un recurso escaso y vital. Estos ataques representan una escalada preocupante en la región, donde las tensiones entre Irán y países aliados de Estados Unidos han sido históricamente elevadas.

La isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz, es la isla más grande de Irán y alberga una zona económica especial. El ataque a su planta desalinizadora afecta directamente a comunidades rurales que dependen de esta infraestructura para su supervivencia diaria.

Baréin, un pequeño reino insular en el Golfo Pérsico y aliado cercano de Estados Unidos, depende casi completamente de la desalinización para su suministro de agua potable debido a la escasez de recursos hídricos naturales.

Los ataques a infraestructura civil, particularmente aquella relacionada con recursos básicos como el agua, representan una violación de las normas internacionales de conflicto y podrían tener consecuencias humanitarias graves para las poblaciones afectadas. La situación subraya la vulnerabilidad de la infraestructura crítica en una región marcada por tensiones geopolíticas persistentes.

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