

Las autoridades británicas están examinando las acusaciones de que el príncipe Andrés intentó obtener información personal sobre Virginia Giuffre, quien lo acusó de abuso sexual y que posteriormente se quitó la vida, a través de su oficial de protección policial.
La Policía Metropolitana de Londres confirmó este domingo que está investigando activamente los reportes mediáticos que sugieren que el príncipe Andrés solicitó información confidencial sobre Virginia Giuffre a su oficial de protección policial. Según los diarios Mail on Sunday y The Sunday Telegraph, el príncipe habría pedido a su agente de seguridad que investigara a Giuffre, proporcionándole su fecha de nacimiento y número de seguridad social.
Los reportes indican que estas acciones ocurrieron justo antes de la publicación de una fotografía que mostraba el primer encuentro entre Andrés y Giuffre en febrero de 2011. La familia de Giuffre ha negado que ella tuviera antecedentes penales, como sugirió el príncipe.
Ed Miliband, secretario de Energía del Reino Unido, calificó la situación como "profundamente preocupante", señalando que si los reportes son ciertos, no es la forma apropiada de utilizar a los oficiales de protección.
Esta investigación se produce después de que el príncipe Andrés renunciara voluntariamente a usar sus títulos reales el pasado viernes, incluyendo el de Duque de York. La decisión fue tomada tras discusiones con el rey Carlos III, en medio de las continuas controversias relacionadas con su asociación con Jeffrey Epstein.
Giuffre, quien se suicidó anteriormente este año, había acusado al príncipe de haberla explotado sexualmente cuando era menor de edad, alegaciones que Andrés ha negado consistentemente. Un próximo libro póstumo de Giuffre promete revelar más detalles sobre sus acusaciones.
La hermana de Giuffre, Sky Roberts, ha pedido que el rey Carlos III vaya más allá y retire completamente el título de príncipe a Andrés, argumentando que quienes están implicados deben asumir responsabilidad por los sobrevivientes.
La investigación policial y estos desarrollos continúan generando presión pública y mediática sobre el príncipe Andrés y la familia real británica.