Al menos 14 agentes de policía en Estados Unidos han sido acusados de utilizar lectores automáticos de matrículas de la empresa Flock Safety para rastrear a exparejas, parejas actuales e incluso desconocidos que les llamaron la atención en público, según un análisis del Instituto para la Justicia. Los casos revelan cómo una red de más de 80.000 cámaras de vigilancia instaladas en todo el país permite a los oficiales acceder a datos de movimiento de vehículos sin necesidad de orden judicial, generando alarmas sobre abuso de poder y violación de libertades civiles.