La publicación de datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) que muestran tasas récord de embarazo adolescente ha generado una reacción inesperada: políticos y analistas conservadores ahora describen estas bajas cifras como un problema que impulsa el declive de la fertilidad nacional, utilizando este argumento para justificar restricciones al acceso a anticonceptivos y aborto, según análisis de expertos en salud reproductiva.