

Las elecciones presidenciales portuguesas se desarrollan con una participación del 45,5%, similar a la primera vuelta, a pesar de los daños causados por recientes borrascas que han afectado significativamente el país.
Portugal vive este domingo su segunda vuelta electoral para elegir al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa, con una participación del 45,5% a las 16:00 horas, una cifra que sugiere que los devastadores temporales no han desincentivado la participación ciudadana.
Los candidatos António José Seguro, del Partido Socialista, y André Ventura, fundador del partido de ultraderecha Chega, compiten por la presidencia. En la primera ronda, Seguro obtuvo el 31% de los votos, mientras Ventura consiguió el 23%.
Los temporales han generado complicaciones logísticas en el proceso electoral. Tres localidades (Alcácer do Sal, Arruda dos Vinhos y Golegã) han tenido que suspender temporalmente la votación, que se realizará el próximo domingo 15. Más de 76.000 personas permanecían sin electricidad y 66 colegios electorales debieron cambiar su ubicación.
Ventura ha criticado que no se hayan aplazado las elecciones en todo el país, mientras que Seguro ha llamado a la participación argumentando que 'cada voto cuenta y decide el destino del país'. El presidente saliente, Rebelo de Sousa, también animó a votar, declarando que 'votar es vencer la calamidad y reconstruir nuestro futuro'.
Los sondeos prevén una victoria amplia para António José Seguro, aunque el candidato teme que la abstención o el exceso de confianza puedan reducir su ventaja. Esta es solo la segunda ocasión en la historia democrática de Portugal en que se celebra una segunda vuelta presidencial.
La Comisión Nacional de Elecciones rechazó aplazar la votación en todo el país, argumentando que el proceso electoral debe continuar. Los comicios representan un momento crucial para definir el liderazgo político de Portugal en medio de una compleja situación de emergencia climática.