El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, declaró el sábado que su gobierno podría prohibir algunas manifestaciones propalestinas debido al "efecto acumulativo" que tienen sobre la comunidad judía británica, días después de que dos hombres judíos fueran apuñalados en el norte de Londres. La amenaza ha generado rechazo entre organizadores de protestas, que la consideran un ataque a la libertad de expresión y reunión.