El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU anunció el cierre definitivo de sus operaciones en las zonas controladas por los rebeldes hutíes en Yemen, dejando sin empleo a 365 trabajadores locales y agravando la crítica situación humanitaria del país.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas ha decidido suspender completamente sus operaciones en el norte de Yemen, específicamente en las áreas controladas por los rebeldes hutíes, tras una serie de detenciones arbitrarias de su personal local. Según fuentes de la ONU, 365 empleados perderán su trabajo antes de finalizar marzo de 2026, lo que profundizará la ya crítica situación humanitaria en este país árabe.
Los hutíes, respaldados por Irán, han detenido a 38 empleados del PMA en redadas realizadas desde agosto de 2025, acusándolos sin evidencia de ser espías extranjeros. Esta situación, combinada con graves restricciones de financiamiento, ha obligado al PMA a terminar todos los contratos de su personal en territorios bajo control hutí.
La decisión se produce en un momento particularmente delicado para Yemen. Según Ramesh Rajasingham, director de operaciones humanitarias de la ONU, más de 18 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda en las próximas semanas. El Comité Internacional de Rescate (IRC) advierte que el país está entrando en su fase más peligrosa de seguridad alimentaria en años, con condiciones cercanas a la hambruna.
Los datos son alarmantes: casi el 80% de los hogares yemeníes reportan hambre severa, y la mitad de los hogares con niños menores de cinco años tienen al menos un niño desnutrido. Se espera que condiciones de hambruna se desarrollen en cuatro distritos, afectando a más de 40.000 personas en los próximos dos meses.
Esta situación se produce en medio de un conflicto civil que se arrastra desde 2014, cuando los hutíes tomaron gran parte del territorio yemení, incluyendo la capital Saná, obligando al gobierno internacionalmente reconocido al exilio. Arabia Saudita ha respaldado militarmente al gobierno depuesto, pero los hutíes han mantenido sus principales territorios conquistados.
Recientemente, la situación se ha complicado aún más por las divisiones entre las fuerzas anti-hutíes. La alianza entre las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y el movimiento independentista del sur respaldado por Emiratos Árabes Unidos se ha desintegrado, lo que podría beneficiar estratégicamente a los hutíes.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ha señalado que las operaciones de ayuda en Yemen solo están financiadas en un 25% para 2025, lo que ha obligado a reducir servicios esenciales y dejado a millones de personas sin atención crítica.
Los hutíes han intensificado sus acciones contra organizaciones internacionales desde el inicio del conflicto en Gaza en octubre de 2023, acusando sistemáticamente a trabajadores humanitarios de ser espías de Estados Unidos e Israel, algo que la ONU ha rechazado categóricamente.
La suspensión de operaciones del PMA representa un golpe significativo para la asistencia humanitaria en Yemen, un país que lleva más de una década sumido en una guerra civil y que enfrenta una de las peores crisis humanitarias del mundo.