El presidente ruso Vladímir Putin concluyó su visita de Estado a China sin lograr un acuerdo definitivo sobre el gasoducto Fuerza de Siberia 2, pese a la ceremonia de bienvenida con honores militares que le ofreció su homólogo chino Xi Jinping en Pekín el miércoles. Aunque ambos líderes destacaron la cooperación estratégica entre sus naciones y condenaron la política nuclear estadounidense, las diferencias en intereses energéticos evidenciaron los límites de la relación bilateral.