Putin regresa de China sin acuerdo sobre gasoducto pese a la ceremonia de bienvenida de Xi Jinping
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Putin regresa de China sin acuerdo sobre gasoducto pese a la ceremonia de bienvenida de Xi Jinping

El presidente ruso Vladímir Putin concluyó su visita de Estado a China sin lograr un acuerdo definitivo sobre el gasoducto Fuerza de Siberia 2, pese a la ceremonia de bienvenida con honores militares que le ofreció su homólogo chino Xi Jinping en Pekín el miércoles. Aunque ambos líderes destacaron la cooperación estratégica entre sus naciones y condenaron la política nuclear estadounidense, las diferencias en intereses energéticos evidenciaron los límites de la relación bilateral.

INTERNACIONAL20 MAY 2026

Vladímir Putin y Xi Jinping protagonizaron una ceremonia de bienvenida con todos los honores en la Plaza de Tiananmén el miércoles, que incluyó una salva de 21 cañonazos, la interpretación de los himnos nacionales de Rusia y China por una banda militar, y la revista de una guardia de honor del Ejército Popular de Liberación, según informó Euronews. Niños ondeando banderas chinas y rusas saludaron a los líderes durante el acto.

La visita de Estado de dos días, realizada a invitación de Xi, estuvo marcada por declaraciones públicas de amistad y cooperación. "Mi querido amigo", dijo Putin a Xi, mientras el líder chino respondió: "Mi viejo amigo", según reportó la BBC. Los dos mandatarios, que se han reunido más de 40 veces a lo largo de los años, hablaron de "cooperación estratégica" entre sus naciones, sobre "asociación", "respeto mutuo", "amistad" y "confianza".

Durante la cumbre, ambos líderes criticaron conjuntamente la política nuclear "irresponsable" de Estados Unidos y condenaron el plan del presidente Donald Trump para un escudo de defensa antimisiles Golden Dome, según la BBC. En vísperas de la visita, el periódico gubernamental ruso publicó en su portada dos fotografías: una de Trump con aspecto solitario subiendo las escaleras del Air Force One al final de su viaje a China la semana pasada, y junto a ella una imagen antigua de Putin y Xi caminando juntos, en un mensaje visual inequívoco de que Rusia y China están hombro con hombro en el escenario mundial.

Sin embargo, la cumbre también reveló las limitaciones de la relación bilateral, particularmente en el ámbito energético. Rusia buscaba avanzar en los planes para un nuevo gasoducto, Fuerza de Siberia 2, y esperaba lograr progresos en Pekín, según la BBC. El gasoducto transportaría volúmenes adicionales de gas ruso desde Siberia Occidental hasta el norte de China a través de Mongolia y, para Moscú, ayudaría a compensar la pérdida de los mercados europeos.

El año pasado, Rusia y China firmaron un memorando de entendimiento sobre el proyecto, pero Pekín no parece tener prisa por cerrar el acuerdo, según la BBC. Además de cuestiones de precios, algunos comentaristas creen que China quiere evitar una dependencia excesiva de los combustibles fósiles rusos. El miércoles, el Kremlin declaró que Rusia y China habían alcanzado "un entendimiento general sobre los parámetros" del proyecto, pero no hay señales de un acuerdo final.

Los funcionarios rusos estarán decepcionados, aunque no sorprendidos, según la BBC. "Las posiciones de Rusia y China no son idénticas. Sus intereses no siempre coinciden", admitió el periódico gubernamental ruso en la misma edición que publicó la fotografía de Putin y Xi juntos. "Con dos países de este tamaño, ambos con una psique de gran potencia, no podría ser de otra manera".

La situación contrasta con otra relación de alto nivel que también fue descrita como un "romance político": la de Putin y Trump, cuando Rusia y Estados Unidos prometieron descongelar sus lazos. Después de que los dos presidentes se reunieran en Alaska el verano pasado, funcionarios rusos comenzaron a referirse al "espíritu de Anchorage" e insinuaron que Moscú y Washington habían alcanzado un entendimiento mutuo sobre cómo poner fin a la guerra en Ucrania en términos aceptables para Moscú, según la BBC.

Pero la guerra no terminó. Y hoy el "espíritu de Anchorage" escasea. "El espíritu de Pekín existe", dijo Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin, al margen de la cumbre, según la BBC. "¿Pero el espíritu de Anchorage? Nunca usé esa frase".

La visita de Putin a China subraya la complejidad de las relaciones geopolíticas actuales, donde las alianzas se basan más en el interés propio que en la afinidad personal. Mientras Moscú busca fortalecer sus lazos con Pekín ante el deterioro de sus relaciones con Occidente, China mantiene una postura calculada que equilibra sus intereses económicos y estratégicos sin comprometerse en exceso con su vecino del norte.

El fracaso en alcanzar un acuerdo sobre el gasoducto Fuerza de Siberia 2 representa un revés significativo para Rusia, que necesita diversificar sus mercados energéticos tras las sanciones occidentales y la reducción de las exportaciones a Europa. Para China, la cautela refleja una estrategia de largo plazo que busca mantener múltiples opciones de suministro energético y evitar una dependencia que podría limitar su margen de maniobra geopolítico.

La cumbre entre Putin y Xi también se produce en un contexto de tensiones crecientes entre China y Estados Unidos, y mientras Rusia continúa su guerra en Ucrania. Aunque ambos países presentan un frente unido contra lo que perciben como hegemonía estadounidense, las diferencias en sus intereses nacionales sugieren que la asociación estratégica entre Moscú y Pekín tiene límites claros que ninguna ceremonia de bienvenida puede ocultar.

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20 may 2026
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Vladímir Putin y Xi Jinping protagonizaron una ceremonia de bienvenida con todos los honores en la Plaza de Tiananmén el miércoles, que incluyó una salva de 21 cañonazos, la interpretación de los himnos nacionales de Rusia y China por una banda militar, y la revista de una guardia de honor del Ejército Popular de Liberación, según informó Euronews. Niños ondeando banderas chinas y rusas saludaron a los líderes durante el acto.

La visita de Estado de dos días, realizada a invitación de Xi, estuvo marcada por declaraciones públicas de amistad y cooperación. "Mi querido amigo", dijo Putin a Xi, mientras el líder chino respondió: "Mi viejo amigo", según reportó la BBC. Los dos mandatarios, que se han reunido más de 40 veces a lo largo de los años, hablaron de "cooperación estratégica" entre sus naciones, sobre "asociación", "respeto mutuo", "amistad" y "confianza".

Durante la cumbre, ambos líderes criticaron conjuntamente la política nuclear "irresponsable" de Estados Unidos y condenaron el plan del presidente Donald Trump para un escudo de defensa antimisiles Golden Dome, según la BBC. En vísperas de la visita, el periódico gubernamental ruso publicó en su portada dos fotografías: una de Trump con aspecto solitario subiendo las escaleras del Air Force One al final de su viaje a China la semana pasada, y junto a ella una imagen antigua de Putin y Xi caminando juntos, en un mensaje visual inequívoco de que Rusia y China están hombro con hombro en el escenario mundial.

Sin embargo, la cumbre también reveló las limitaciones de la relación bilateral, particularmente en el ámbito energético. Rusia buscaba avanzar en los planes para un nuevo gasoducto, Fuerza de Siberia 2, y esperaba lograr progresos en Pekín, según la BBC. El gasoducto transportaría volúmenes adicionales de gas ruso desde Siberia Occidental hasta el norte de China a través de Mongolia y, para Moscú, ayudaría a compensar la pérdida de los mercados europeos.

El año pasado, Rusia y China firmaron un memorando de entendimiento sobre el proyecto, pero Pekín no parece tener prisa por cerrar el acuerdo, según la BBC. Además de cuestiones de precios, algunos comentaristas creen que China quiere evitar una dependencia excesiva de los combustibles fósiles rusos. El miércoles, el Kremlin declaró que Rusia y China habían alcanzado "un entendimiento general sobre los parámetros" del proyecto, pero no hay señales de un acuerdo final.

Los funcionarios rusos estarán decepcionados, aunque no sorprendidos, según la BBC. "Las posiciones de Rusia y China no son idénticas. Sus intereses no siempre coinciden", admitió el periódico gubernamental ruso en la misma edición que publicó la fotografía de Putin y Xi juntos. "Con dos países de este tamaño, ambos con una psique de gran potencia, no podría ser de otra manera".

La situación contrasta con otra relación de alto nivel que también fue descrita como un "romance político": la de Putin y Trump, cuando Rusia y Estados Unidos prometieron descongelar sus lazos. Después de que los dos presidentes se reunieran en Alaska el verano pasado, funcionarios rusos comenzaron a referirse al "espíritu de Anchorage" e insinuaron que Moscú y Washington habían alcanzado un entendimiento mutuo sobre cómo poner fin a la guerra en Ucrania en términos aceptables para Moscú, según la BBC.

Pero la guerra no terminó. Y hoy el "espíritu de Anchorage" escasea. "El espíritu de Pekín existe", dijo Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin, al margen de la cumbre, según la BBC. "¿Pero el espíritu de Anchorage? Nunca usé esa frase".

La visita de Putin a China subraya la complejidad de las relaciones geopolíticas actuales, donde las alianzas se basan más en el interés propio que en la afinidad personal. Mientras Moscú busca fortalecer sus lazos con Pekín ante el deterioro de sus relaciones con Occidente, China mantiene una postura calculada que equilibra sus intereses económicos y estratégicos sin comprometerse en exceso con su vecino del norte.

El fracaso en alcanzar un acuerdo sobre el gasoducto Fuerza de Siberia 2 representa un revés significativo para Rusia, que necesita diversificar sus mercados energéticos tras las sanciones occidentales y la reducción de las exportaciones a Europa. Para China, la cautela refleja una estrategia de largo plazo que busca mantener múltiples opciones de suministro energético y evitar una dependencia que podría limitar su margen de maniobra geopolítico.

La cumbre entre Putin y Xi también se produce en un contexto de tensiones crecientes entre China y Estados Unidos, y mientras Rusia continúa su guerra en Ucrania. Aunque ambos países presentan un frente unido contra lo que perciben como hegemonía estadounidense, las diferencias en sus intereses nacionales sugieren que la asociación estratégica entre Moscú y Pekín tiene límites claros que ninguna ceremonia de bienvenida puede ocultar.

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