Recortes de ayuda internacional amenazan dos décadas de avances contra el VIH en Senegal
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Recortes de ayuda internacional amenazan dos décadas de avances contra el VIH en Senegal

La suspensión de fondos de USAID y la reducción de presupuestos de otros donantes han provocado el colapso de programas esenciales de prevención y tratamiento del VIH en Senegal, poniendo en riesgo los logros alcanzados en un país que lideraba la reducción de nuevos casos y muertes en África Occidental.

SALUD17 OCT 2025

El impacto de los recortes de ayuda internacional está golpeando duramente la lucha contra el VIH en Senegal, amenazando con revertir dos décadas de avances en un país que había logrado mantener una de las tasas de prevalencia más bajas de África Occidental.

Mariam, una mujer senegalesa que vive con VIH desde 2007 y trabaja como mediadora de la ONG Aboya, relata con dolor cómo en los últimos meses han muerto tres de las pacientes a las que hacía seguimiento. "A las personas con discapacidad solíamos pagarles el transporte para que fueran a sus citas. Ya no podemos", lamenta esta voluntaria que pide no revelar su identidad real por temor a la discriminación, según explica a El País.

La situación es crítica. Debido al cese de financiación de donantes como Estados Unidos, el 15% de las actividades de Aboya —la única ONG en Senegal que atiende con enfoque de género a mujeres con VIH— se han suspendido. Ndeye Astou Diop, presidenta de la organización, confirma que por el cese de USAID, sus mediadoras ya no pueden trabajar en los centros de atención.

En un país donde, según el Índice Stigma 2.0 de 2024, el 18% de las personas con VIH han sufrido estigmatización por su estado serológico, el papel de los mediadores y trabajadores comunitarios resulta fundamental para garantizar la continuidad de los tratamientos.

De acuerdo con datos de ONUSida, en 2024 vivían en Senegal 48.000 personas con VIH. De estas, el 79% estaban bajo tratamiento con antirretrovirales y el 73% ya no tenían carga viral. La tasa de prevalencia de VIH en adultos era del 0,3%, la tercera más baja de África occidental, tras Mauritania y Níger. Desde 2022 se estaba reduciendo el número de nuevos casos y desde 2013 se experimentaba una caída sostenida de muertes.

Sin embargo, estos logros están en peligro. La doctora Fatoumata Ly, del Consejo Nacional de Lucha contra el Sida, ha reconocido que "hemos observado una disminución muy rápida de todas las actividades relacionadas con la prevención". Una encuesta citada por el Consejo revela que el 59% de actores sobre el terreno y responsables de organizaciones comunitarias reportaron una reducción en el cumplimiento del tratamiento con antirretrovirales, debido a la suspensión de los grupos de apoyo y la educación terapéutica en 24 de 156 centros de atención en el país.

Ly detalla también reducciones en la distribución de condones gratuitos, problemas de sensibilización y acceso a las píldoras diarias de profilaxis previa a la exposición (PrEP), la interrupción de tratamientos por la suspensión de sistemas de recordatorios de citas y problemas con la recolección de datos sobre el VIH. Esto afecta a ocho de las 14 regiones de Senegal, precisamente aquellas en las que operaba el Plan de Emergencia del Presidente de los EE UU para el Alivio del Sida (Pepfar).

El Consejo Nacional, cuyo presupuesto de 2024 dependía en un 24% de EE UU, aún evalúa los impactos de los recortes en sus operaciones y beneficiarios. Organizaciones civiles como la Alianza Nacional de Comunidades para la Salud (ANCS), que agrupa a unas 200 organizaciones comunitarias, también están cuantificando el impacto. "No hemos perdido insumos, pero sí actividades y capacidad de respuesta", resume Debia Dia, referente jurídico de la organización.

ANCS perdió la financiación de USAID/OWOD, que representaba el 12% de su presupuesto. En enero, con la suspensión de USAID, hubo un cese repentino en las actividades de 430 organizaciones comunitarias y en 45 radios comunitarias. Entre los programas más afectados estaban aquellos relacionados con VIH y salud sexual y reproductiva.

Ante esta situación, el ministro de Salud de Senegal, Ibrahima Sy, ha asegurado que evaluará las afectaciones causadas por los recortes para movilizar recursos de otros donantes, el sector privado y el Estado. "Nuestro deber moral es continuar y reforzar los programas", ha declarado el ministro, "de lo contrario, 20 años de lucha se perderán y todos los avances conseguidos en nuestro sistema de salud habrán sido en vano". El Gobierno no descarta recaudar dinero a través de impuestos sobre el tabaco o a las transacciones digitales, priorizando la prevención.

Mientras tanto, los pacientes buscan soluciones y presionan los servicios que aún prestan otras organizaciones. La presidenta de Aboya cuenta que las mujeres y los niños que recibían apoyo de programas financiados por USAID ahora buscan ser atendidos en su organización, que todavía se sostiene con recursos del Fondo Mundial para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria.

Sin embargo, el Fondo Mundial también enfrenta dificultades. Este año tuvo que reducir un 10% del presupuesto previsto para Senegal debido al contexto de recortes de varios donantes. Mark Taylor, jefe del equipo de esta organización en Senegal, advierte: "Cuando llego a Dakar y me dicen que cuentan con el Fondo Mundial porque los demás donantes se están retirando, les digo que sus donantes eran también los nuestros. Tenemos los mismos problemas". EE UU aportaba el 33% de los recursos del fondo. "Si este noviembre no alcanzamos nuestro objetivo [de recaudar 18.000 millones de dólares para el próximo ciclo de financiación de 2027 a 2029], habrá que reducir cosas", reconoce Taylor.

Expertos y organizaciones comunitarias advierten que el mayor riesgo está en perder los avances con poblaciones clave: hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres (con una prevalencia de VIH del 27,6%), mujeres que ejercen la prostitución (5,8%) y consumidores de drogas inyectables (5,2%).

"Tenemos que estar más cerca de esa población porque viven vidas ocultas", advierte Fatou Sow, presidenta de la ONG Red Nacional de Poblaciones Claves de Senegal (Renapoc), que reúne a 37 organizaciones dedicadas a atender a estas personas. La ONG ofrece un servicio de enfermería para que hombres que tienen sexo con hombres o mujeres que ejercen la prostitución puedan tomar sus píldoras diarias de profilaxis previa a la exposición (PrEP) en sus sedes, con total discreción.

Awa, otra ONG que trabaja con mujeres que ejercen la prostitución con VIH, perdió un programa de USAID/Pepfar que beneficiaba a 500 mujeres. Mbaye Boye, portavoz de AWA, explica que el proyecto consistía en un seguimiento dirigido por las comunidades. "Ya no se puede llegar a ellas en esas zonas remotas en las que solían estar. No podemos sensibilizarlas, ofrecerles servicios en sus hogares ni decirles que tomen la PrEP", detalla, agregando que entre esa población ahora hay incertidumbre y miedo.

En el Centro de Tratamiento Ambulatorio (CTA) del Hospital de Fann de Dakar, que atiende a pacientes con VIH desde 1998, las personas han empezado a hacer preguntas. "¿Y ahora a dónde vamos a ir?, nos decían. Hubo depresión", relata la doctora Ndye Fatou Ngom, presidenta del CTA que, desde su creación, ha atendido a unas 4.800 personas.

"En un contexto de recortes de [Donald] Trump, ¿cómo vamos a financiar las actividades? Necesitamos medicamentos, buscar a las personas que hemos perdido de vista, bajar a terreno para ver qué pasa. Dejar de realizar actividades con estas poblaciones ralentizará el diagnóstico y la atención y reforzará la estigmatización", alerta la doctora Ngom, quien ha sido testigo del progreso de Senegal en los últimos 20 años.

Uno de los mayores logros del CTA es que el 96% de sus pacientes tienen carga viral indetectable, un hito que ahora se encuentra en peligro. "Antes de que el Gobierno hiciera gratuito el tratamiento en 2001, era muy caro el acceso. Los médicos lloraban en los comités médicos terapéuticos porque no había tratamientos disponibles para todos. Pero avanzamos, conseguimos la gratuidad, los primeros pacientes del CTA siguen vivos. Pero hoy, con la retirada de los socios, ¿qué va a ser de nosotros?", se pregunta la doctora Ngom.

La situación en Senegal refleja un problema más amplio que afecta a la ayuda al desarrollo a nivel global. Según informes adicionales, los recortes en la financiación internacional están afectando programas de salud en múltiples países, especialmente aquellos relacionados con VIH, malaria y otras enfermedades infecciosas. Expertos internacionales han comenzado a plantear la necesidad de un nuevo modelo de salud mundial que sea menos dependiente de la ayuda internacional, pero la transición hacia ese modelo requerirá tiempo y recursos que actualmente no están disponibles.

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