Redes sociales y autoestima: el impacto de la 'violencia estética' en adolescentes
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Redes sociales y autoestima: el impacto de la 'violencia estética' en adolescentes

Seis de cada diez contenidos publicitarios que reciben las jóvenes en redes sociales están vinculados a la moda y la belleza, mientras que más de la mitad de las mujeres entre 18 y 30 años manifiesta sentir presión por parecerse a las mujeres que aparecen en el contenido digital, según un reciente estudio del Instituto de la Mujer. Esta presión estética está generando graves consecuencias en la salud mental de las adolescentes, desde frustración y malestar hasta trastornos alimentarios, ansiedad y aislamiento social.

SALUD16 NOV 2025

La autoestima de las adolescentes se encuentra bajo asedio en la era digital. Según la última encuesta ESTUDES, aunque el consumo de alcohol, tabaco y cannabis se ha reducido significativamente entre las jóvenes, estas no logran esquivar la crisis de salud mental que afecta a su generación, viéndose especialmente vulnerables ante la presión estética que ejercen las redes sociales.

Un estudio realizado en Suecia en 2023, titulado "The association between adolescents' self-esteem and perceived mental well-being in Sweden in four years of follow-up", concluyó que la baja autoestima en la adolescencia tiene un impacto a medio plazo sobre el bienestar mental, especialmente en chicas. Por su parte, una investigación española de 2024 observó que los chicos presentan una valoración de sí mismos más alta que ellas, particularmente al inicio de esta etapa vital.

"La autoestima en los chicos y chicas, además de ser inestable, es muy sensible a la mirada externa", explica Sara Desirée Ruiz, educadora social especializada en adolescencia y psicoterapeuta. Según la experta, esta se construye en función de la aceptación social, es decir, del valor que creemos tener según cómo nos perciben y valoran los demás.

Las redes sociales han intensificado esta dependencia del reconocimiento externo. Los "me gusta", comentarios o visualizaciones actúan como equivalentes digitales del reconocimiento social, ampliando exponencialmente el número de miradas y juicios que antes provenían solo del entorno más cercano.

Elena Daprá, psicóloga sanitaria y directora del centro que lleva su nombre, advierte que muchas adolescentes confunden el valor personal con la visibilidad digital: "Cuando la aprobación baja, también lo hace su percepción de valía. Aprenden a quererse solo si el entorno aprueba su imagen, no por lo que realmente son".

Este impacto ocurre especialmente entre las chicas, sostiene Daprá. "El estudio de 2025 'Adolescentes, TikTok e Instagram: percepciones sobre el impacto de las tecnologías digitales en su vida social', elaborado por investigadores de la Universia Pompeu Fabra y de la Universitat Oberta de Catalunya, concluye que ellas hacen un uso más intensivo de las redes sociales, pero, además, se sienten más presionadas por la imagen y el aspecto físico que se proyectan sobre ellas", aporta la psicóloga.

## Cuatro tipos de amenazas sociales

Un reciente artículo publicado en la revista Nature Reviews Psychology, titulado "Social threat and adolescent mental health" (Sequeira et al., 2025), identifica cuatro tipos interrelacionados de amenazas sociales que estructuran la experiencia adolescente: estatus social, conexión social, identidad social y seguridad interpersonal.

Las amenazas al estatus social, que refieren a la posición que una persona ocupa dentro de un grupo, pueden deteriorar la autoestima y favorecer la aparición de síntomas internalizantes. Según las autoras, tanto los adolescentes con baja como con alta popularidad reportan menor bienestar social, lo que sugiere que los extremos del estatus también implican riesgos psicológicos.

Las amenazas a la conexión social, que aluden al sentimiento de pertenencia y cercanía en las relaciones interpersonales, se asocian sistemáticamente con ansiedad, depresión e ideación suicida. La anticipación del rechazo —el temor a ser excluido o evaluado negativamente— puede tener efectos equivalentes a la experiencia misma.

Las amenazas a la identidad social, que durante la adolescencia se entrelaza con la pertenencia a grupos sociales (étnicos, de género, religiosos o de clase), pueden internalizarse en forma de estigma y expectativas de rechazo. Estas experiencias impactan el desarrollo neurobiológico y cognitivo, incrementando la rumiación, la disfunción ejecutiva y el aislamiento.

Finalmente, las amenazas a la seguridad interpersonal, que incluyen formas de victimización como el stalking, la extorsión o la divulgación no consentida de información privada (doxing), afectan profundamente la salud mental, generando miedo, vergüenza, aislamiento y síntomas de estrés postraumático.

## El papel amplificador de las redes sociales

El entorno digital ha transformado las dinámicas sociales de la adolescencia. Según el modelo de las afordancias (affordanes) de las redes sociales, las características tecnológicas de estas plataformas —como la publicidad, cuantificabilidad (número de likes o seguidores), anonimato, permanencia y disponibilidad— pueden intensificar las amenazas sociales.

Las métricas visibles de popularidad fomentan la comparación constante y pueden generar sentimientos de inferioridad, especialmente cuando las imágenes compartidas están cuidadosamente editadas. La ausencia de señales no verbales y el anonimato facilitan comportamientos agresivos y amplifican el impacto del rechazo. Ser excluido o excluida de un grupo de chat o ver fotos de eventos sin haber sido invitado puede activar una amenaza simultánea al estatus y a la conexión.

Los y las adolescentes pueden verse expuestos a contenidos discriminatorios o violentos contra su grupo social. Este contacto frecuente con el racismo o la violencia mediada por imágenes genera sentimientos de impotencia y malestar psicológico. Además, la facilidad para replicar y difundir contenidos expone a los jóvenes a riesgos de sextorsión, manipulación o acoso, con consecuencias devastadoras para su bienestar emocional.

## La 'violencia estética' como forma de opresión

La Diputación de Cádiz ha impulsado recientemente la jornada 'Cuerpos libres, redes seguras', en el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, con el objetivo de concienciar, formar y abrir un espacio de reflexión sobre el fenómeno llamado 'violencia estética', que presiona a las mujeres para ajustarse a cánones de belleza inalcanzables y que se manifiesta de forma cada vez más intensa en las redes sociales.

En su intervención, Susana Sánchez Toro, diputada de Igualdad, advirtió de estas formas más sutiles de violencia, que no llegan al maltrato físico, pero que pueden ser igual de dañinas, porque "destruyen por dentro la autoestima y el bienestar emocional". Además, recordó que son las mujeres quienes sufren con mayor intensidad este tipo de presión.

Laura Ferrer, educadora social y especialista en educación sexual y emocional, señala que uno de los aspectos negativos de las redes sociales es la sexualización temprana que provoca el idealismo de algunos influencers y series que promueven actitudes hipersexuales. "Esta proyección sexual aumenta la vulnerabilidad de las jóvenes online, exponiéndolas a interacciones inadecuadas, acoso o contenido para adultos, lo que las pone en un riesgo más alto de sufrir abuso o grooming", advierte.

Ferrer observa cada vez más pronto en niñas el malestar o insatisfacción corporal. "Las chicas lo ven como un fallo personal con pensamientos como 'No soy suficientemente delgada' o 'No soy lo bastante atractiva'". Apunta que esta presión estética y esta sexualización son factores desencadenantes claves de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), la dismorfia corporal o la ansiedad social.

"La presión no es solo por ser atractiva, sino por encajar en una apariencia muy concreta e hipersexualizada: un cuerpo delgado, curvas definidas, rasgos faciales infantiles pero sexualizados, maquillaje y vestimenta provocativa a edades tempranas…", explica la educadora.

## Un modelo digital que explota la atención de la infancia

Cada segundo que un niño, una niña o un adolescente pasa frente a una pantalla se traduce en beneficios millonarios para las grandes tecnológicas. Los algoritmos no entretienen: adiestran, moldean comportamientos y explotan la atención infantil como un recurso económico.

El Parlamento francés ha descrito el algoritmo de TikTok como "extremadamente adictivo", capaz de retener a los usuarios, en su mayoría adolescentes, más de una hora y cuarenta minutos diarios, impulsando un consumo compulsivo de videos sin fin.

Detrás de cada "me gusta", cada notificación y cada video, hay mecanismos diseñados para activar los circuitos de recompensa del cerebro, liberando dopamina y generando la sensación de placer inmediato. Ese ciclo lleva a muchos adolescentes a perder la noción del tiempo, la concentración y el control sobre su propio comportamiento.

Diversos informes oficiales advierten que este uso compulsivo de redes sociales puede alterar el desarrollo neurológico y generar síntomas comparables a los de una adicción al juego o a sustancias.

## Datos alarmantes sobre ciberviolencia

Según los últimos datos de diversas investigaciones del Centro Reina Sofía de Fad Juventud, las ciberviolencias se han consolidado como una de las principales preocupaciones entre la juventud española: más de la mitad de los y las jóvenes (52,8%) perciben la circulación de mensajes de odio —racistas, homófobos o antifeministas— como un riesgo frecuente en los entornos digitales.

Casi en la misma medida, un 47,2% señala el acoso entre compañeros y compañeras en redes sociales, foros o videojuegos online, mientras que el 45,7% advierte sobre el envío de imágenes íntimas sin consentimiento y el 42,9% identifica el acoso de personas adultas a menores como una amenaza habitual. Las mujeres, además, muestran una percepción mucho más elevada de todos estos riesgos.

No se trata solo de percepciones: una parte significativa de la juventud ha vivido estas situaciones en primera persona. El 30% afirma haber recibido mensajes de odio por motivos de género, ideología o religión; el 40% ha tenido que bloquear perfiles en redes sociales, y un 18% reconoce haber sido insultado o acosado por personas conocidas.

La violencia sexual digital afecta de manera preocupante a este grupo. En el último año, un 21% de los jóvenes asegura haber sido insultado en internet o redes sociales por su físico o apariencia (24% de las chicas y 18% de los chicos), y un 10% por su vida sexual o por aparecer de forma provocativa en línea. Entre las consecuencias más comunes destacan el aislamiento (25%), los problemas de sueño (23,6%) y la humillación (20,7%).

## Herramientas para proteger la autoestima

Ruiz advierte que las adolescentes imitan los patrones que perciben como premiados —gestos, ropa, actitudes— para sentirse parte del grupo. Por eso, más que prohibir o censurar, considera necesario educar y acompañar a las jóvenes desde el diálogo para que comprendan el origen de estas dinámicas y desarrollen una autoestima menos dependiente de la aprobación externa.

"Es interesante ayudarlas a entender que su cuerpo forma parte de su identidad, pero no define su valor. El objetivo es enseñarles a cuidar su cuerpo desde la salud y el bienestar, no solo desde la estética", explica la educadora.

"El trabajo terapéutico pasa por reconstruir el vínculo consigo mismas, más allá del reflejo digital", sostiene Daprá. Al igual que Ruiz, considera que funciona todo lo que promueva el pensamiento crítico y el autoconocimiento: enseñar a cuestionar lo que se ve, a quién se le da autoridad, hablar de la diferencia entre imagen y realidad y, sobre todo, reforzar los logros no visibles en una pantalla.

Ferrer propone diversas herramientas para proteger la autoestima y la salud mental de los jóvenes frente al impacto de las redes sociales. Destaca la creación de talleres para desmontar los filtros, el Photoshop y las aplicaciones de edición, con el fin de mostrar que las imágenes idealizadas son irreales y reducir así la comparación social.

También considera útil enseñar cómo funcionan los algoritmos y cómo manipulan las emociones, lo que ayuda a disminuir la culpa o la sensación de fracaso cuando no se recibe validación externa. Recomienda, además, dejar de seguir cuentas que generen ansiedad o comparación y sustituirlas por contenidos positivos que promuevan la diversidad, el body positive auténtico, el humor, el arte o el aprendizaje.

Para las expertas consultadas es clave fomentar la conversación emocional: saber cómo se sienten cuando se comparan, qué creen que valen más allá de las redes. Una conversación que debe promoverse tanto en la familia como en los centros educativos. Para Ruiz, "es responsabilidad de todos ayudarlas a que entiendan que su valor no depende de la mirada ajena, sino de lo que son y de cómo se sienten consigo mismas".

## Iniciativas para combatir la ciberviolencia

Amazon y Fad Juventud han presentado recientemente en Madrid el proyecto "Alexa, rompe el silencio", una iniciativa pionera en España que utiliza la tecnología del asistente de voz Alexa para combatir las ciberviolencias entre adolescentes y jóvenes.

El proyecto busca integrar la prevención en el entorno cotidiano de los jóvenes, transformando la tecnología en una poderosa herramienta de apoyo y seguridad. A través de un conjunto de interacciones y frases pre-definidas, Alexa proporcionará mensajes de concienciación, consejos de prevención y recursos de ayuda para sensibilizar contra las ciberviolencias: ciberacoso, violencia sexual digital o discurso de odio, entre otras.

Los mensajes se centran en la gestión de las emociones, la protección de la salud mental y, fundamentalmente, la derivación directa al Servicio de Información y Orientación de Fad Juventud (SIOF). Este servicio ofrece asesoramiento profesional y confidencial a través de múltiples canales, siendo el teléfono gratuito 900 16 15 15 la vía principal de contacto.

La iniciativa "Alexa, rompe el silencio" se activa en dispositivos Alexa de manera sencilla y no requiere la descarga de ninguna skill adicional, pues se integra directamente en las respuestas del asistente de voz.

Con esta y otras iniciativas similares, se busca proteger la privacidad infantil y preservar la autonomía, la seguridad y la dignidad futuras de niños, niñas y adolescentes en un entorno digital cada vez más complejo y desafiante.

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