Más de dos meses después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el régimen de la República Islámica no solo ha sobrevivido a los ataques que mataron al líder supremo Ali Jamenei, sino que se ha consolidado bajo el control de generales de línea dura de la Guardia Revolucionaria. Según testimonios recogidos por la BBC dentro del país, la población opositora enfrenta un clima de venganza y represión sin precedentes, con más de 53.000 arrestos y 21 ejecuciones políticas durante el conflicto, mientras el bloqueo estadounidense al estrecho de Ormuz fracasa en doblegar a Teherán.