La región de Tigray, en el norte de Etiopía, se encuentra al borde de un nuevo conflicto armado apenas tres años después de una guerra que cobró aproximadamente 600.000 vidas, según estimaciones ampliamente citadas. Enfrentamientos recientes entre las Fuerzas de Defensa de Tigray y el ejército federal etíope, combinados con ataques con drones y un dramático cambio en las alianzas regionales que ahora acerca a Eritrea con los insurgentes tigrayanos, han generado advertencias internacionales sobre una guerra inminente mientras alrededor de 800.000 personas permanecen desplazadas y el acuerdo de paz de 2022 sigue sin implementarse completamente.