La industria cinematográfica británica enfrenta un giro radical: tras alcanzar un pico de producción televisiva con un gasto récord de 7.800 millones de libras en 2021, los desarrolladores inmobiliarios están cancelando proyectos de estudios de cine para construir centros de datos destinados a la inteligencia artificial, según reporta The Guardian. El cambio refleja una desaceleración en la producción de contenidos tras el fin de las guerras del streaming, mientras que la demanda de infraestructura para IA se dispara globalmente.