El gobierno británico elevó el nivel de amenaza terrorista a 'severo' tras los ataques con arma blanca en Golders Green, mientras Irán rechaza categóricamente cualquier vinculación con el incidente. El primer ministro Keir Starmer anunció nuevas medidas para combatir amenazas de estados como Irán, acusándolos de querer dañar a judíos británicos.