El Reino Unido se prepara para elecciones regionales en mayo de 2026 que podrían fortalecer a los partidos nacionalistas en Escocia, Gales e Irlanda del Norte, mientras el primer ministro Keir Starmer enfrenta una caída drástica en su popularidad y la posible pérdida de hasta 2.000 concejales laboristas en Inglaterra, según expertos políticos británicos. La fragmentación política refleja un descontento generalizado con los partidos tradicionales y las consecuencias persistentes del Brexit.