El Reino Unido experimenta por tercer año consecutivo estallidos de violencia xenófoba dirigida contra inmigrantes y solicitantes de asilo, con disturbios recientes en Belfast que han obligado a reubicar a 200 familias, según organizaciones de derechos humanos. Los ataques, que en 2024 y 2025 se concentraron en hoteles de refugiados, ahora se dirigen contra viviendas de familias con menores, en un contexto donde el 41% de los británicos considera la inmigración el problema más importante del país, pese a que los inmigrantes irregulares representan apenas el 1% de la población total.