

El gobierno británico sancionó a la agencia de inteligencia militar rusa GRU y convocó al embajador de Moscú tras una investigación que vincula al presidente Vladimir Putin con un ataque con agente neurotóxico en territorio británico en 2018 que causó la muerte de una ciudadana.
El Reino Unido ha tomado medidas contundentes contra la agencia de inteligencia militar rusa GRU después de que una investigación judicial concluyera que el ataque con el agente neurotóxico Novichok en la ciudad de Salisbury en 2018 fue autorizado al más alto nivel por el presidente Vladimir Putin.
Según la investigación del exjuez del Tribunal Supremo Anthony Hughes, el ataque inicial se dirigió contra Sergei Skripal, un exoficial de la GRU que había desertado a Gran Bretaña. Skripal, su hija Yulia y un policía local, Nick Bailey, fueron expuestos al veneno Novichok untado en el picaporte de su casa, pero lograron sobrevivir.
Sin embargo, tres meses después, el ataque tuvo consecuencias fatales cuando Dawn Sturgess, una ciudadana británica de 44 años, murió tras entrar en contacto con un frasco de perfume desechado que contenía el agente neurotóxico. Su pareja, Charlie Rowley, sobrevivió al incidente.
El gobierno británico ha sancionado a la totalidad de la GRU por lo que consideran actos 'imprudentes'. Además, han nombrado a ocho presuntos oficiales de inteligencia militar cibernética como responsables de ataques adicionales, incluyendo un intento de hackeo contra Yulia Skripal cinco años antes del ataque con Novichok.
Rusia ha negado sistemáticamente cualquier participación en los envenenamientos. En 2018, Putin había descalificado a Sergei Skripal como 'un mero canalla' sin importancia para el Kremlin.
La familia de Dawn Sturgess ha criticado no solo a Rusia por el ataque, sino también a las autoridades británicas por no haber evaluado adecuadamente el riesgo que representaba Skripal, lo que, según ellos, expuso al público a un peligro innecesario.
El primer ministro Keir Starmer calificó los hallazgos como evidencia de la 'asombrosa e imprudente actividad hostil de Rusia en suelo británico' y enfatizó la necesidad de mantenerse vigilantes ante las amenazas rusas.
Aunque el Reino Unido ha acusado a tres presuntos agentes de la GRU por el ataque, la falta de un acuerdo de extradición con Rusia hace prácticamente imposible llevarlos a juicio.
El Novichok, un agente neurotóxico de grado militar desarrollado al final de la Guerra Fría, es considerado por expertos occidentales como una sustancia que solo puede ser fabricada en Rusia, aunque Moscú ha negado esta afirmación.