Un brote de ébola de la rara especie Bundibugyo ha matado a más de 170 personas en el este de la República Democrática del Congo, según la Organización Mundial de la Salud, en una crisis que carece de vacuna o tratamiento conocido y que ha reavivado los recuerdos del peor brote registrado de la enfermedad en África Occidental hace una década, cuando murieron más de 11.000 personas.