Un nuevo estudio de la Universidad de Oxford revela que el intenso campo magnético de la Luna no duró cientos de millones de años como se creía, sino que ocurrió solo durante eventos geológicos raros y breves vinculados a rocas ricas en titanio. La investigación, publicada en Nature Geoscience, sugiere que las muestras de las misiones Apolo de la NASA representaron eventos magnéticos excepcionales que duraron apenas unos miles de años, no los 500 millones de años que los científicos habían interpretado durante décadas.