El estado brasileño de Río de Janeiro, con 17 millones de habitantes y segunda economía del país, atraviesa una crisis institucional sin precedentes tras la dimisión del gobernador bolsonarista Cláudio Castro a finales de marzo de 2026 y su posterior inhabilitación por la Justicia electoral. La situación ha dejado al estado sin un gobernador salido de las urnas, con un vacío de poder que el Tribunal Supremo de Brasil deberá resolver sin fecha definida, según reporta El País.